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domingo, 22 de septiembre de 2019

2 de agosto de 2019. Nómada Urban Mood c/ Martinez Ferrando, 5 Tf. 963 92 54 07

Hoy vamos al local que hace pocos días ha abierto en Valencia Begoña Rodrigo. Es un hermano del que abrió en el centro comercial de Aldaia, Bonaire. Nos trae una propuesta más informal que la que presenta en su restaurante La Salita (al que siempre hay que acudir sabiendo que el disfrute está garantizado).
Me dejan elegir una de las mesas que tienen para dos comensales. Me pido una cerveza (estrella de Galicia) y me quedo esperando a Andrés. Voy mirando la carta para ir seleccionando los platos.
Y ya está decidido.
Como compañero de mesa, un Ribera del Duero, La Planta: un tinto sin pretensiones de las bodegas Arzuaga. Es fresco, fácil, algo goloso pero sin eclipsar a los bocados que va a acompañar. Pedimos que nos lo refresquen algo más porque hace un día muy pesado de calor y se agradece beber algo más frío (además, en la copa, su temperatura se eleva por momentos).
Y vamos a lo importante. Pido consejo porque el principal es el que manda y es tan contundente que no se muy bien qué más pedir.
Como entrantes nos pedimos unas ostras: la de Andrés al natural, la mía en ceviche (con salsa bien condimentada y un toque picante). 
Baos a la española: baos negros rellenos de anillas de calamar con un sutil rebozado, verduras y salsa verde. Están francamente buenos: el calamar tierno, nada pesado y con la salsa y las verduras se convierte en un bocado fresco. 
Coca de aceite de salmón: salmón marinado con creme fraiche y rúcula. De nuevo un bocado fresco. La masa de la coca es delicada, no hace acto de presencia, sólo mantiene los ingredientes en su sitio.
Y vamos a lo que deseaba probar...sandwich de pastrami. Lonchas de ternera con queso cheddar y salsa tártara entre dos rebanadas de buen pan de semillas. Im-pre-sio-nan-te. Confieso mi debilidad por el pastrami y este está imperdible. Veo en mesas adyacentes que lo piden como único plato (aún así es un plato contundente que está muy bien compartir con los compañeros de mesa).
Pese a estar sin ganas de postre, Andrés si quiere postre. Después de comentarle los que parecían más ligeros, se decide (se lo va a comer él solito) por un brioche  frito relleno de banana con chocolate caliente y nata montada. Lo pruebo para detectar que si, excesivo para mi aunque el chocolate está fantástico. Andrés se queja de que está poco relleno de banana y que el brioche está algo crudo por dentro.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto aunque el primero es un café, sin más. Lo devuelve. El segundo ha sido un vaciado de taza. Lo devuelve y el tercero viene  en mejores condiciones. Yo me limito a terminar mi copa de vino.
Hay que darle tiempo para que el local y el equipo se asienten. Se nota que están sin rodar y cuando se llena el local (cosa que ocurrió este viernes) se nota algo de descontrol. Con el tiempo, seguro esto se resuelve. Sólo hace falta darle tiempo y rodaje.






sábado, 14 de mayo de 2016

13 de mayo de 2016. Julio Verne c/ Periodista José Ombuena, 5 Tf 963286769 - 638750041


Nuestra segunda salida en elviernestoca, para celebrar la comida de los viernes nos lleva a un local al que Karoleta le tenía muchas ganas ya desde el miercolestoca; pero al no abrir los miércoles por la noche, nunca aparecieron en ese blog.

Estamos en un local agradable, acogedor y con una pareja muy interesante: Juan y Cristina.

Llego antes que Andrés por lo que me pido una cerveza (una Amstel oro, que me encanta) y unas aceitunas para esperar, también pido las cartas porque dado que me toca a mi, voy a seleccionar lo que vamos a comer.
Llega Andrés, pide otra cerveza y tengo claro lo que vamos a pedir. Nos ceñimos al menú de tapas que tienen.
Mientras empieza la comida nos ponen un aperitivo de pan de gambas con wasabi.
Para acompañar la comida y dado que hay muchos sabores y algunos contundentes, me dejo guiar por Cristina y pedimos un vino espumoso del Penedés Clos Lenticus Summol Rva. de familia, con la variedad Summol. Un vino espumoso con sabor diferente, con toque más amargo, que limpia el paladar de forma impresionante. Que está sin pretensiones, sin soberbia. Está, se le siente y se porta generosamente con los platos. Los acompaña, no les somete.
Y vamos a la comida.
Como aperitivo nos traen una crema de tomate con sardina ahumada. Rico y que nos prepara para lo que se nos viene.
Ostra valenciana con pipirrana y más cosas, incluida guayaba. Rica rica.
Steak tartar a nuestra manera: Fantástico steak tartar bien cortado a cuchillo, impresionante aderezado con un huevo de codorniz como boina. Acompañado de una tosta de centeno muy crujiente. Delicioso.
Ensaladilla con caviar de salmón. ¡¡madrededios!! soberbia, con un potente sabor a ensaladilla, bien aderezada, bien equilibrada de todos los ingredientes. Acompañada por tostas con sésamo. Buena, buena y buena.
Patatas Bravas ahumadas en conserva. Le tenía ganas a este plato que pese a que he estado varias veces en el local no las había probado. Buenas patatas bien troceadas, bien aderezadas con una mezcla de tomate bien aderezado y un toque de alioli bien ahumadas en su tarro. La presentación es espectacular. Por poner un pero...más picante ¿si? 
Boquerón relleno de brandada de bacalao en tempura con pico de gallo. Otra presentación bonita. El boquerón relleno, delicioso: potente sabor de boquerón y de bacalao, con una delicada tempura. El pico de gallo le proporciona la frescura que equilibra a la perfección el plato. Plato soberbio.
Nos deleitan con un plato extra: salteado de alcachofas, puntillas y ajetes. Delicadas alcachofas, muy tiernas, muy buenas con unas puntillas muy tiernas...plato delicado para los amantes de las alcachofas porque ellas son las reinas. Muy buen plato.
Hemos hecho corto con la bebida. Cristina nos ofrece por copas varias posibilidades. Elegimos un amontillado, Cruz vieja que acompaña al plato de alcachofas y al postre. Ya sabemos que las alcachofas pelean con todo lo que se les ponga a tiro. Con el amontillado la pelea es más igualitaria.
Y llegamos al postre: helado de mango con mango, pimienta rosa, almíbar y crumble. Rico, refrescante, limpiador. Nos deja como para volver a empezar.

Con el postre vienen unos orujos: para Andrés blanco, para mi de hierbas.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto y le acompaño rematando mi orujo.

Para los amantes de la contabilidad, decir que este menú con vino espumoso para dos personas ronda los 75 euros.

Buena comida, buen servicio, buen local y deliciosa conversación de remate con Juan y Cristina. 
Para volver y volver.