viernes, 29 de mayo de 2026

Fin de semana en Santander. Fuente De y Caledo.

 


He pasado un fin de semana en Santander. Además de ser una ciudad bonita, acogedora y, de las que me gustan, lo suficientemente pequeña (el casco antiguo, el centro) como para poderlo hacer andando sin problema. 

Pedí consejo de dónde comer (aunque reconozco que allí se come bien sin demasiado problema), sitios que dejaran huella, entre mis amigos y conocidos que sé que tienen un muy buen paladar. De entre todos los sitios escogí dos (un fin de semana tampoco da para más). 

Aquí dejo imágenes de la cena que hicimos en Fuente De, un lugar de los locales y algunos recomendados, lleno hasta la bandera, de platos caseros y sin mucha decoración pero llenos de sabor y buenos productos. Imperdible el chorizo ibérico, las alcachofas con jamón y las chuletillas (que un poco más y no dejamos ni el plato. Si, ese plato vacío, con unas tristes patatas fritas (caseras), un pimiento de piquillo y un trocitín de chuleta, es lo que dejamos. 








También hicimos una comida en Caledo. En este restaurante disfrutamos mucho. Los platos eran estéticos pero sin perder la autenticidad del producto. Imperdibles la anchoa con mantequilla de café (la repetí como postre y además de imperdible, es inolvidable), una terrina de cerdo melosa (deliciosa. Para amantes de la casquería) y un rodaballo como hacía mucho tiempo que no lo comía (sólo a la plancha. No necesitaba nada más que un poco de sal maldon).














 

miércoles, 25 de junio de 2025

Cocleque C/ Francisco Baldomar, 40 46011-Valencia



A este restaurante, desde que leí un comentario, le tenía ganas. Está en una zona de Valencia que están reflotando, y apartándose del centro, montando restaurantes  y locales nuevos. Llegamos y nos ubican en una mesa redonda donde vamos a poder disfrutar de la cocina de Adrián, un cocinero joven que como muchos otros de su quinta, se han formado con los grandes y, en un momento dado, han volado a solas. Me anticipo, como todos ellos, va a crecer y será interesante ver su ascenso.


Pero vamos a lo importante. Como compañero de mesa nos pedimos un cava blanc de mandó del 2022, Les Danses. Es un cava del Celler del Roure, bodega de Moixent. Tiene un color cebolla muy atractivo. En boca, sus burbujas son suaves y bien integradas, un sabor a flores blancas, divertido y suave. Una vez el trago a pasado, deja un toque seco, con una buena acidez, que limpia las papilas para disfrutar, como si fuera la primera vez, de otro bocado. 


Todos los platos los vamos a compartir. El primero que llega son los aperitivos de la casa: pequeños bocados diversos. Un pequeño cucurucho de daikon relleno, bocado fresco, una cereza creo recordar que escabechada y una fantástica croqueta de bacalao pero con un rebozado de patata. Comenzamos bien.


Coca de aceite con titaina vegana, algas y shimeshi. Francamente deliciosa. No se añora la tonyina de sorra, las algas hacen una muy buena función aportando el sabor salado y de mar que siempre buscas al pedir titaina.



Gyozas de sepia con salsa de allipebre. Plato a mejorar. La idea es muy buena pero necesita que las gyozas vayan dentro de un medio húmedo para que no se sequen o pasarlas por plancha para que crujan y dejarlas caer en la salsa. 




Vieiras con velo de papada y kimchi de fresas. Otra buena idea. La lástima es que las fresas se apropian de la vieira (tan delicada ella).




Mollejas teriyaki sobre puré de boniato morado. Las mollejas me encantan, la mezcla de salado y dulce me parece siempre un acierto. Así que este plato es un muy buen plato. El boniato morado le aportaba color, textura y algo más de dulzor. 



No nos resistimos a pedir un postre. Nos decidimos por un cloquemisu, un tiramisú a su manera. Para los no muy golosos. El dulce adecuado para no empalagar, el café siempre es un aliado, texturas deferentes. 


Rematamos la comida con cremaet, que estaba en su punto, y cafés variados.

Pudimos hablar con Adrián una vez terminada la comida. Le hablamos de lo que nos habían parecido los platos y comentamos posibilidades. Agradeció los comentarios e indicaciones. Seguro, va a crecer y quiero verlo y disfrutarlo. Estaré observante.


miércoles, 5 de marzo de 2025

Kasta c/ Alcublas, 2 46009 - Valencia

 


Primera mascletá del 2025 y comida. Vamos a buscar este restaurante a la zona de Campanar. Es un local pequeño pero muy bien aprovechado (en él conocí la bodeguita de María hasta que se desplazó a otro más grande y mejor ubicado). Nos ubican en nuestra mesa, nos pedimos unas cervezas, que vienen con unas aceitunas,  y nos quedamos leyendo la carta para decidirnos. Todo lo vamos a compartir.



El compañero de mesa será un Mestres Visol, siempre elegante, de burbuja fina y que se comporta de manera impecable. Por desgracia, no tienen otra botella por lo que la segunda es un Valle de San Juan, un cava ecológico que hace las veces y nos acompaña en el final de la comida.

Pero vamos a lo importante.


Cecina de vaca con almendras. La cecina siempre es un acierto. Le acompañan unas rebanadas de pan y un buen aceite de oliva virgen extra de Baena. Hacen muy buen equipo.


Tiradito escabechado de urta con helado de tomate. Ciertamente este plato lo pedimos por el helado de tomate que nos llamaba poderosamente la atención. Como ya les comentamos, el problema fue que el helado era excesivamente contundente, como de tomate cocinado, y se llevaba por delante todos los otros sabores del plato. Solo con cambiar el tomate por un buen tomate fresco rallado, el helado será un fantástico elemento del plato y no un protagonista.

Alcachofas con con base de cremoso de foie con techo de picaña: se está acabando la temporada y no hay que desaprovechar la ocasión de tomarlas. Buen plato.





Croquetas de jamón. Caseras, caseras. Con buena bechamel y abundante presencia de jamón y un rebozado de los de casa, de los de siempre, amables y tiernos. Muy ricas.




Ensalada de ahumados con berenjena asada. Venía con una creme brie. El sabor predominante era el  ahumado pero estaba muy rica.




Huevo poché con cremoso de chirivía y papada ibérica. Uno de los platos que mayor impronta gustativa me dejaron. Para mi estaba soberbio.




No perdonamos el postre. Un tiramisusu, como su nombre bien indica es un susu con los toques de un tiramisú. Es un postre para golosos y para compartir porque es rotundo.

Muy buen sitio. Para volver y repetir.


lunes, 3 de marzo de 2025

Mood Food c/ Pintor Salvador Abril, 7 46005- Valencia


Vamos a comer a un restaurante en pleno barrio de Ruzafa. Llegamos muy pronto pero nos invitan a sentarnos y pedir algo mientras elegimos los platos que vamos a degustar.



Para acompañar nuestra comida, nos animan a probar un cava, Nuria Claverol de la bodega Sumarroca. Aceptamos sin pensarlo y es una fantástica recomendación: burbuja fina, con una acidez bien redondeada, pase por boca largo y con buena permanencia. Nos encanta.

Pero vamos a lo importante. Todos los platos los vamos a compartir.



Cecina de buey. Siempre un acierto. Viene con un fantástico queso, pria tres leches. Los dos ingredientes se pegan para ver quien es el actor principal. Lo hablamos con ellos y les recomendamos que los separen para que no haya luchas entre ellos. Los dos se merecen un plato estrella: la cecina y su soledad, el queso con otros compañeros o en soledad. Pero el plato es estupendo.

Vieira al foie. Un bocado que nos deja con las ganas de repetir.




Mini alcachofas con pulpo. ¿Qué decir? fantástico plato. El pulpo, tierno y sabroso. Las alcachofas tiernas y con su profundo sabor. Muy buen plato: un guiso de los que dejan recuerdos.




Cocochas de bacalao al pil pil de cítricos. Muy muy buen plato.



Capricho ibérico: blanquet, anguila ahumada y encurtido de remolacha. Un bocado pero qué bocado.


Como postre no nos resistimos a compartir un chococremaet que, como su nombre indica, es chocolate, con café, con chocolate y con algún licor quemado, más algo más de chocolate.


Buena comida. Para repetir.



lunes, 3 de febrero de 2025

Félix Chaqués C/ Roteros, 16 (Valencia)



Comida con amigas que vienen a Valencia y siempre busco intentar sorprenderlas gratamente. Así que me decido por este restaurante. 


Tiene un menú cerrado, teniendo en cuenta intolerancias y alergias, y piden puntualidad dado que todo el restaurante (de apenas 6/7 mesas) vamos a comer al mismo tiempo. 

Pero vamos a lo importante. 

Para acompañar nuestra comida, un cava: Raventós y Blanc Textures de Pedra, un cava de burbuja muy fina, con un sabor agradable y permanencia importante. 

El menú tiene siete pases.




Topinambo, alcachofa, helado de requesón, anchoa y mandarina. Plato fresco, divertido porque cada cucharada tenía una textura y predominaban unos sabores. Nos gustó mucho.





Habitas, leche de almendra, huevas de trucha, granos de granada y raifort (rábano picante). Volvemos a encontrarnos con un plato donde cada cucharada nos va a sorprender con la presencia de unos sabores. Un plato muy fino y agradable,


Salmonete amb bledes (acelgas). Pese a no ser una enamorada de los salmonetes, confieso que este plato me encantó. La unión de salmonete, acelgas y la salsa que los unificaba, daba un resultado soberbio.

Calabaza, sepia, jugo de mujol, yema de huevo, guiso de sepia brutan merlot. De nuevo mezcla que conjugan y realzan entre sí sabores y texturas. 



Arroz de remolacha, cereza, codium y aire de alcaparra. Arroz con ese sabor a tierra que proporciona la remolacha y la sorpresa del mar que siempre se encuentra en el codium. Muy bueno.



Bonito, robellón, chirivía, mostaza e higo chumbo. Fantástico plato con un bonito en su punto y sabores que se asocian a la perfección.




Membrillo, pipa de calabaza, chocolate y helado de stilton. Muy buen postre, nada dulce ni pesado. Un fantástico remate. 



Terminamos con un café.

Buena comida. Para repetir.