Este viernes vamos a un restaurante francés. Lo encuentro sin problemas y al llegar el local está aún vacio. la decoración es escasa, muy blanca, muy poco detalle.
Bueno, me ubican en una mesa de dos (¡redonda! mala idea) y me pido una copa de cava mientras espero a Andrés. El que tienen por copa es un Pago de Tharsys Millesime Rose. El cava está bien aunque le falta frío.
Llega Andrés sin apenas haberle dado un sorbo a mi copa de cava.

Decide que pidamos el menú de almediodía y algún plato de carta. El menú consiste en dos primeros elegir y dos segundos a elegir.

Los dos primeros son sopa de cebolla y carpaccio de ternera. Después de amenazarle con que no le daría a probar mi carpaccio (yo sopa...no) decide pedir dos carpaccios. Si gusta la carne, y sobre todo la carne cruda, siempre es un plato ganador. Está francamente bueno aunque creo le sobraría esos hilos de crema de vinagre de módena que restan sabor a la carne y al parmesano.

El otro plato fuerte es un cordon Bleu de jamón y queso también acompañado de patatas a lo pobre.
Pese a que la pechuga siempre es un trozo del pollo excesivamente seco esta estaba muy jugosa y el relleno le aportaba sabor y más jugosidad.

El menú llevaba incluido el postre pera en salsa de caramelo. Postre para los golosos, golosos. La salsa de caramelo es dulce, muy dulce. Hace las delicias de Andrés. Viene con un helado de vainilla para mitigar algo el exceso de dulce.


Andrés remata la comida de viernes con su consabido ristreto.
Habrá que volver para degustar más platos franceses que tienen en carta y que resultan muy apetecibles ;-)