lunes, 10 de agosto de 2020

7 de agosto de 2020. La Cábila Plaça del Forn de Sant Nicolau, 8 Tf 657410540

Una vez más, llego la primera (pensaba pasear, pero hoy, y en este barrio más, el calor es insoportable. Así que después de darme un paseo porque me he perdido, llego al local y decido quedarme). Tengo tanto calor que pido un agua con gas. La acompañan con unas aceitunas y unos chips de verduras. 

 Un viernes más nos vamos de comida. Esta vez, Andrés ha elegido un local que lleva abierto apenas un mes (si, un chef que se ha puesto la pandemia por montera y que ha decidido que, a mal tiempo, negocio nuevo. Él es Fernando Ferrero y ha estado al mando de los fogones de Veles y Vents, además de muchos otros sitios pese a su juventud. Pero sigamos con lo nuestro.). 

Llega Andrés y se dispone a mirar la carta e ir eligiendo lo que será nuestra comida. Se decide por uno de los menús: menú Mercat que consiste en dos aperitivos, dos entrantes, un pescado y un postre. Hemos mirado la carta y todo es apetecible... Viene a nuestra mesa el chef, Fernando, para proponernos los platos que formarán nuestro menú Mercat. También nos anuncia que igual saca alguna cosa más, algún plato más que le parezca que debamos probar. Nos dejamos en sus manos.

Para acompañar nuestra comida, un cava, Dominio de la Vega. Acompañará sin querer ser la estrella del espectáculo.

Y vamos al lío.

Los aperitivos son un nubolet de cazalla con limón con una espina de boquerón crujiente (madre mía...hacia siglos que no probábamos la cazalla y hemos vuelto a la adolescencia, al pueblo, a los chupitos de cazalla entre cuatro.

 El aperitivo es delicioso y el juego de sabores es innegable) y una tortita de bacalao con salazones: francamente rica.

Como entrantes: tomate valenciano con bonito y salmorra: refrescante. El tomate dulce, sabroso, bien aliñado. un plato muy veraniego, muy de casa, muy de recuerdos.

 Y sepionet de playa a la plancha con parmentier de coliflor y majada de cacaos de collaret y olivas: Los sepionet en su punto, poco hechos, muy sabrosos y con el parmentier de coliflor, muy sorprendente contraste. Plato que me ha encantado. Andrés hubiera preferido que vinieran con salsa meri...

Para que probemos nos ponen una ensaladilla con mostaza verde y algas. La mostaza verde le viene como anillo al dedo a la ensaladilla, haciéndola un plato más sabroso. Las algas le aportan frescura. Buen plato.

 Y unos boquerones fritos. ¡Pero qué ricos! Es un plato simple, pero hacer un buen frito no es tan fácil. Estos estaban crujientes, sin asomo de aceite, dorados...Impresionantes. 

El plato fuerte es pescado: nos ofrecen pargo, caldereta o raya. Nos decantamos por pargo que viene sobre una crema de bullit, con tirabeques blanqueados y papas arrugás. Plato delicado con sabor, pero dominando al pargo (aunque las patatas al ser muy pequeñas, pecaban de algo de exceso de sal).

Y llegamos al postre. Pedimos dos diferentes para probar: un soberbio plato de higos con queso fresco de cabra, almendras y miel (estamos en temporada de higos, pero además este postre está tremendo) fresco, nada empalagoso, disfrutón y para los que no gustan de tomar postre (un poco más y no dejo que Andrés lo pruebe). 

Y una coca de manteca de cerdo con helado de leche preparada: el helado sabía a canela que era una delicia. La mezcla de la coca con el helado, bocado para disfrutones y golosos. 

Andrés iba a rematar la comida con su consabido ristreto, pero ha visto en una mesa cercana un cremaet y quiere tomarse uno. Cuando lo va a pedir, nos ofertan un cremaet frío.

No lo pensamos y nos lanzamos de cabeza. Fresco, goloso, ningún sabor predomina sobre los otros, eso si, vigilados de cerca por unos deliciosos roscos de anís. Realmente un fantástico remate de comida para una comida fantástica. 

Al final tenemos una muy agradable conversación con el chef, Fernando. Le deseamos un muy buen presente y un fantástico futuro.

lunes, 3 de agosto de 2020

24 de julio de 2020. Ahuevo c/ Salamanca, 28 Tf 963284066


Y vamos cogiendo ritmo, un viernes más y vamos de comida. Esta vez a un local que lleva más de dos años. En los fogones José Luis Simón Carbajo.
Llego unos minutos pronto, pero Andrés se hará de rogar. Me pido una copa de cava (me lo han ofertado y, claro está, no he podido negarme). Una copa de Mirgin acompañada de aceitunas, hará la espera más divertida.
Mientras espero, y dado que el local es mío y voy a ser quien decida qué comemos, miro la carta y voy elaborando lo que será nuestra comida.
Para acompañarnos en la comida me decido por un godello de Valdeorras, Atlantis. Un blanco modoso, pero con buena estructura y permanencia lo que no entrará en conflicto con lo que vamos a degustar.
Y, ahora lo importante.
Una excelente cecina de León acompañada con mousse de queso valdeón. Sabrosa cecina cortada muy finamente sobre un crujiente de pan. Pese a que la mousse de queso estaba impresionante (me la termino a cucharadas), la cecina puede, por si sola, ser un excelente plato. Nos lo devoramos.
Deliciosa croqueta de cocido: cremosa por dentro y muy sabrosa y con una envoltura muy crujiente.
Huevo campero pochado con velouté de foie gras, puré de boniato blanco y pan brioche tostado. Plato para mezclar todos los ingredientes y que las papilas los vayan descubriendo. Pese al color poco atractivo (como ocurre con muchos platos) el aroma y el sabor bien merecen cerrar los ojos y degustar.
Pan bao con cerdo glaseado y  ensalada de col, zanahoria y crema agria. El bocado era estupendo y  pensamos que una salsa picante le habría dado un toque más que interesante (y así lo comentamos al final de la comida). 
Pensando en un postre poco dulce, me decido por un crumble de manzana con galleta anisada de cassalla. Demasiado poco dulce para el goloso de Andrés. Además, no tienen Calvados para animar su postre.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto y nos ofertan un digestivo. Pedimos unos chupitos de Jack Daniels que con el calor que hace hoy en Valencia, consiguen que nuestra temperatura se equipare a la temperatura ambiente y dejemos de sudar en un plis plas.

sábado, 18 de julio de 2020

3 de junio de 2020. Gave mx c/ Cuba, 46 Tf 659114406


¡Por fin estamos de vuelta! Después de todos estos meses sin poder acudir a locales y disfrutar de lo que allí se cocina, por fin, de vuelta a esta anormalidad que va a ser normal durante algún tiempo.
Nos quedamos que le tocaba a Andrés. Me envía las coordenadas del local donde vamos a comer y voy hacia allí.
No llego muy pronto, pero Andrés si llega muy tarde. Cuando llego, no hay nadie en el local y me dejan elegir una de las mesas de dos. Mesas bien separadas, a la entrada, gel hidroalcohólico, en el baño jabón de mano, en las mesas la carta en QR...Todo lo necesario para asegurar la higiene esmerada que se espera en todos los locales. Mientras espero, me pido una negra Modelo: deliciosa cerveza mexicana. Claro, estamos en un local de comida mexicana.
Llega Andrés y comenzamos a mirar la carta, pero vemos que hay un menú degustación, y nos lanzamos porque no sabemos qué elegir. 
Hoy hace un día especialmente pesado, de los muchos que tendremos en verano en Valencia. Así que, para acompañar nuestra comida, y dado que queremos vino y tienen una respetable carta de vinos, nos decantamos por un blanco, Rebels de Batea de las bodegas Torres, del 2019 100% garnacha blanca. Un vino pálido, con tocas de flores blancas y frutas de verano en nariz y en boca es sedoso y facilón. 
Pero vamos a lo importante. 
Como entrantes tenemos: Volcán (tortilla crujiente con carne asada y queso, acomp
añada con crema de aguacate, cebolla y cilantro), Costra al pastor (fina y crujiente lámina de queso rellana de pastor -carne de cerdo con piña, cebolla y cilantro-), Flautas (tacos dorados rellenos de queso) y Totopos con guacamole. Nos añaden dos salsas porque ningún plato lleva apenas picante. Una de habanero y otra de chipotle (esta última estaba deliciosa). Todos muy acertados. Especial atención al guacamole, llena de trozos de aguacate, cebolla, pimiento y chile (lo que toca) y el volcán estaba fantástico.
Como principales debemos elegir tacos. Como ya habíamos tomado pastor, nos decidimos por uno de cochinita pibil y uno de camarones (tacos ensenada). Los de cochinita pibil están rellenos de carne de cerdo en su jugo con achiote y cebollita laminada. Francamente deliciosos y no tan grasos como en muchos otros locales. Pero la medalla se la lleva los tacos ensenada (eso sí, para amantes del picante): gambas a la diabla con lechuga (para disimular), un toque de cilantro (para poner un toque de color), nata (para amainar algo el picante) y cebollita marinada. ¡Tremendos!
Como postre viene el trio Gave: un poquito de mostachón (una base de galleta con crema de queso a la vainilla y fruta de temporada), una pequeña bomba de chocolate: coulant de chocolate con una bola de helado de vainilla encima y una crepe de cajeta (dulce de leche). 
Ya no estamos tan entrenados a estos festines y nos quedamos sin aliento, aunque Andrés no perdona su ristreto (que es un café corto) y me pide un vaquerito de bourbon (Jack Daniels). Fantástico fin de comida.
Como nos gusta volver a las buenas costumbres.

jueves, 14 de mayo de 2020

14 de mayo del 2020. Casa de Karoleta.

Hoy no es viernes, pero como si lo fuera. Estar en casa no significa comer mal, al revés, significa cuidarse y darse el gusto de preparar platos deliciosos. 
Para comer me he marcado un osobuco con gremolata. Im-pre-sio-nan-te. Me ha encantado la gremolata. Nunca la había hecho y es muy fácil y aporta frescura a cualquier plato. De ahora en adelante me declaro fan de la gremolata.



sábado, 25 de abril de 2020

25 de abril 2020. Vinos para acompañar.



Seguimos sin poder realizar nuestras comidas de viernes pero eso no quiere decir que no sigamos buscando, en este caso, vinos que puedan acompañar a nuestras comidas. 
Este lote lo he recibido de la Bodega Hacienda Grimón (Rioja). Una de cada para probar lo que hacen. Confieso que ya las he probado y me cuesta tanto elegir que he repetido el lote entero para ver si, con esta segunda vez, me decanto por algunos de ellos.

sábado, 21 de marzo de 2020

20 de marzo de 2020. Cada uno en su casa.

Como esperamos que estéis haciendo todo el mundo #YoMeQuedoEnMiCasa que es lo que hay que hacer y salir de casa nada o casi nada. Solo lo imprescindible.
Nos encontramos en cuanto pase todo esto. 
Volveremos a buscar nuevos locales donde disfrutar de buenos platos y buenos vinos.

#JuntosLoVamosAConseguir

lunes, 16 de marzo de 2020

6 de marzo de 2020. Oris c/ Almirante Cadarso, 7 Tf 960031213

Un viernes más, toca comida y nos vamos buscar un nuevo local. Estamos en la zona de L´Eixample. Una vez más, llego la primera. El local está vacío (es casi hora de la mascletá) y me dejan elegir mesa. Me quedo con una cerveza Alhambra y unas aceitunas esperando que llegue Andrés. 
Ibamos a pedir el menú de degustación pero este no lleva el descuento del 30% que lleva haber hecho la reserva por medio de El Tenedor. Así que nos vamos a la carta.
El primer problema lo encontramos con la bebida. Como ibamos a tomar platos diferentes, especiados, carne, pescado...pensamos en pedir un cava. Después de emocionarnos con tomar un Agustí Torello (que no tenían)...bueno pues un Juve Camps (que tampoco tenían), decidimos seguir con cerveza. Aunque habían vinos, no nos apetecían los blancos que si tenían frescos.
Bueno, vamos a lo importante.
Como entrante pedimos un trío de mini arepas: Reina Pepiada que consiste en pollo deshilachado, mayonesa de aguacate y queso, de gambas con tomate y aguacate y de rabo de toro con su salsa. Me anticipo: de todos los platos, este es el que más nos gustó. Las arepas calentitas, bien rellenas y con un relleno sabroso, bien condimentado. Bocados ricos.
Ceviche de salmón. Viene con maiz dulce de lata. Probamos un par de bocados y decidimos preguntar el por qué de este maiz. Parece que se les había acabado el maiz tostado que debe llevar el ceviche. Así que renunciamos al ceviche. Este maiz convertía el ceviche en una ensalada dulzona. No es de nuestro agrado. Nos lo retiran sin problemas.
Tataki de solomillo con pesto de pistacho y jengibre. La carne es tierna y con el pesto hace una suma un tanto complicada. Nos lo terminamos poniendo caras de no entender muy bien el plato.


Steak tartar con tostas de arepas. Al moverlo recojo algo de más de mostaza por lo que la carne sabe  demasiado a mostaza. No es de los mejores steak tartar que hemos tomado pero se deja comer. Pedimos algo de pan tostado porque el plato es grande y las arepas pequeñas.






Como postre pedimos una tarta banofee: galleta, dulce de leche, banana y merengue (aunque el sabor recordaba más a una crema de queso). Dulce, dulce, dulce. 
Andrés remata la comida con su consabido ristreto que viene en unas medidas excesivas mientras le acompaño con un vaquerito de Cutty Sark que me hace recobrar la confianza en la humanidad.