viernes, 1 de septiembre de 2017

25 de agosto de 2017. Rincon 33 c/ Corretgeria, 33 Tf 656314266

Después de muchos viernes sin salir a comer con elviernestoca por problemas de agenda, aquí estamos. De nuevo buscando locales donde aún no hayamos estado.
Este viernes vamos a un local recomendación de David (amigo de Andrés y con el que comparte tardes y charradas en ingles). En pleno barrio del Carmen, nos encontramos un local no muy grande, con una terrraza bastante bien ubicada pero como siempre, preferimos comer dentro del local. Hoy hace un día especialmente pesado de calor, mucha humedad y alta temperatura. 
Llego con bastante antelación. Me ubican en una mesa donde el aire acondicionado da de pleno (es la mejor del local, me confiesan, para el día de calor). Mientras espero a Andrés, me pido una Amstel Oro que viene tremendamente fría y me hace disfrutar de lo lindo.
Llega Andrés. Se copia de mi cerveza y miramos cartas.
Como compañero de mesa y por primera vez en elviernestoca (y juraría que elmiercolestoca tampoco habíamos tomado nunca) un vino rosado: Bisila Rose vino rosado de la bodega Ladrón de Lunas D. O. Uriel-Requena, un rosado con cuerpo y goloso que acompañará adecuadamente nuestros platos.
Y vamos a lo importante.
Como entrantes pedimos un atún en teriyaki con guacamole, cilantro y chips de yuca. Plato resultón aunque yo prescindiría de la crema de soja que añaden por encima porque el salado le resta mucho sabor al atún y qué decir del guacamole. Aún así, buen plato, refrescante y sabroso.
Foie micuit con mermelada de manzana asada y calvados. El micuit está delicioso y se nota que es casero. Vuelve a ser una lástima que goteen por encima, esta vez, la crema de vinagre de módena. Sólo, sin más, con la mermelada en un rincón del plato. Este micuit se merece ser el ingrediente estrella, sin nada que distraiga de lo importante, el foie.
Desde el principio de la comida nos han puesto unas rebanadas de pan en un cestillo. El pan es muy pero que muy bueno: corteza muy crujiente y miga muy sabrosa. Fantástico pan.
Tremendo pulpo a la llama sobre patatas revolconas. Tre-men-do. El pulpo tierno y sabroso. Las patatas cremosas y con acertado sabor a pimentón. Plato redondo.
Como plato principal pedimos un entrecot de buey con champiñones y ajetes tiernos. Muchos ajetes no vemos pero lo suple la ternura del entrecot y el delicioso sabor. Viene a nuestro punto, muy muy poco hecho y nos hace estar en silencio hasta que no desaparece el último trozo de entrecot.
De los postres, nos decidimos por un tiramisú casero: cremoso, poco dulzón, poco cargado de café y de alcohol (algo más de café me hubiera gustado). Muy buen tiramisú.
Andrés remata la cena con su consabido ristreto. Y como digestivos nos pedimos unos vaqueritos: Andrés de grappa y yo de Johnnie Walker Black Label. 
Buen remate de comida.








jueves, 10 de agosto de 2017

14 de julio de 2017. Viva Mascaraque c/ Santo Tomás 18 TF 960649335




Este viernes vamos a un local que le tengo ganas...muchas ganas. Además de haberlo encontrado buscando y buscando por Internet, comentarios y demás, conozco a su chef José Luis Mascaraque y su pareja en la cena de la asociación de chefs de la comunidad valenciana (puedo equivocarme en el nombre y pido disculpas...corregirme y lo corregiré) donde hablamos de su restaurante.  Dejo pasar el tiempo, porque pendientes hay más locales, y el local vuelve a aparecer. Esta vez me lo encuentro en la fiesta de la Burbuja de 2017, a quien conozco es a su somelier Paco Guillen, quien me es presentado por Manel Guasp (para mi su palabra en temas de vinos es tremendamentea tener en cuenta) y que me incita a ir al restaurante y dejarme en las manos de Paco. Así lo hago.
Y vamos a un local muy reformado del sitio donde estuvo el emblemático Bermell. Llego temprano y Paco es quien me coloca en una mesa bien aireada de la zona VIP. Mientras espero me pido una cerveza. En su grifo tienen Turia: bien fría, bien tirada...buena para combatir el calor. Como siempre, Andrés se hace esperar. Así que deciden traerme el aperitivo que suelen servir por las noches: tremenda berenjena de Almagro rellena de ajoarriero y una aceituna rellena de cacahuetes, además de unas cortezas de bacalao bien crujientes. Todo lo devoro como si no hubiera mañana.
Por fin llega Andrés. Se pide otra cerveza y deciden traerle el mismo aperitivo para que no hayan comparaciones.
La comida, después de hablar con Paco, he decidido que sea maridada...lo dejo a su elección. Así que vamos a lo importante. Nos decidimos por el menú de degustación Viva Mascaraque. Nos atenderán durante toda la comida Reyes Real (una de las socias) y Paco Guillén, una encargada de describirnos el plato, el otro de describirnos el vino. Sigamos con el disfrute.
Vuelven a traernos un entrante, este el de al mediodía, para comenzar nuestro menú de degustación. Esta vez es un cremoso de queso cabrales con chips de remolacha y remolacha. Comienza el maridaje para el entrante y el que será el primer entrante del menú: Cava Luna de las bodegas Murviedro. Cava refrescante, 'facilón' y que casa bien con este plato y el que realmente le corresponde.
El primer plato de entrante es una ostra girader con lima y caviar del valle de Arán: ostra fácil de comer con buena textura y bien combinada con ácidos y salados. Comenzamos bien.
Con el segundo plato viene un verdejo de Rueda, la Tarea (tremendo en nariz pero como todos los verdejos, en boca decae...pero freso, con acidez y sin pretensiones de arrinconar ningún plato). Con este vino viene un tremendo plato: ensaladilla de salmón maridado en cítricos y pétalos. Sabroso, fresco, veraniego, con una acidez deliciosa...creo que el mejor plato de toda la comida.
Como tercer vino viene otro blanco. Esta vez de los montes de Toledo, Vallegarcía de 2015 (tremendo. Con nariz justa pero en boca explosión de acidez, sabor, presencia...de los mejores vinos de toda la comida). y este vino viene a acompañar una flor de calabacín rellena de maitake con sésamo crujiente y daikon (rábano japones). Plato delicado, sofisticado, lleno de matices y con un juego de salsas y texturas de lo más interesante. 
El cuarto vino es un desencuentro entre Andrés y yo. Sabemos que el plato versa sobre clóchinas. Andrés decide que lo mejor sería un rosado y Paco le da gusto con un Ochoa rosado, un vino de navarra del 2016, que nada tiene que ver con los rosados 'kioskeros' que a veces veo/huelo por algunos locales. Tiene su temperamento. Yo decido continuar con el vino blanco que había decidido Paco, Bico Da-Ran, un Albariño en apariencia juguetón pero que se las juega con muchos platos y sabores. El plato que viene con estos vinos son unas clochinas al wok con lima, cilantro, leche de tigre y chips de ibéricos, además de una panceta super crujiente con la que se debe combinar cada bocado. Tremendamente interesante.
Por poner un pero...hemos echado de menos algo más de picante. Sabemos que el picante no siempre es del gusto de los comensales pero tal vez se podría poner un poco de rocoto para que los comensales que gusten, puedan ponerse unas gotas, un chorrito o la cantidad de rocoto que deseen.
No he comentado los panes que vienen a nuestra mesa. Desde el principio y dentro de una bolsa de papel vienen distintos panecillos de distintos sabores: tomate, aceite, malta...vienen calentitos y los sabores son como, si nos hubieran traído buen aove, como para hacer una comida maridaje con ellos.
Vamos a por el quinto, llegamos al tinto, un vino joven de Ribera del Duero del 2016, Avan Ok Roble: sabroso, fácil, muy aromático y con sensación de frescura pese a ser tinto. Viene como compañero del plato Pluma de Bellota ahumada con suave jalapeño y su piel crujiente. La pluma muy tierna y sabrosa. 
Vamos a terminar con un Tokai de 5 puttonyos del 2009 que vendrá con el 'Dulce María' un brioche cremoso de natillas con helado de manzana (postre poco dulce, refrescante que, confieso, me lo devoro).
Andrés ultima la comida con un express doble (hace calor y ya está pensando en la siesta) pero cuando me oye hablar con Paco de un vaquerito...se apunta. Vienen además del café, dos vaqueritos de cardhú y un plato con merengues de café. Fin de comida apoteósico.
Al terminar nos encontramos con José Luis y hablamos de la formación de los nuevos futuros chefs, de su trabajo, de la profesión...Siempre un placer encontrar profesionales que aman su trabajo.
Para volver y volver.

lunes, 31 de julio de 2017

28 de junio de 2017. Restaurante Peruano Inka c/ Salas Quiroga 14 Tf 632582621

Si, hoy no es viernes pero hacía muchos viernes que no podíamos quedar para hacer nuestro viernestoca. Así que hoy, miércoles, quedamos para comer.
La primera elección de Andrés no ha podido ser así que vamos a la siguiente opción. 
Cuando llego veo que la disposición es de bar, no tanto de restaurante pero cuando me quedo con las cartas y veo la nevera de cervezas tengo la grata visión de cerveza Cusqueña. Pido una mientras espero y (¡fantástico!) tienen rubia y negra. Me pido una negra que viene con un plato de diferentes manís tostados (me traslado al verano del 2016...). Estoy disfrutando cuando llega Andrés.
Leemos con más detenimiento la carta y, efectivamente, es una casa de comidas peruanas más que un restaurante. 
Hemos decidido que hoy comemos con Cusqueña (¡bien bien!) y, vamos a lo importante, como entrantes pedimos:
Anticuchos. Muy bien sazonados y especiados. Son unos pinchos de corazón de ternera (en láminas finas, bien aderezado y asados) que suelen dar 'grima' por ser de corazón. Atreveos. Están deliciosos y, para nuestro paladar, es el mejor plato de toda la comida.
Tamal relleno de pollo, huevo y verduras. Adoro los tamales pero este no me gustó. El tamal, la masa, estaba granulosa y se deshacía y el relleno estaba bastante ausente.
Como platos principales pedimos Aji de gallina que siempre está bueno: pollo en salsa muy especiada y acompañado de arroz blanco. Y Seco de cordero: un trozo de cordero con bastante salsa y también arroz de acompañamiento. El arroz con la salsa estaba bueno.
Como postre y dado que casi todo era industrial, nos decidimos por Mazamorra morada: especie de gelatina de alguna fruta no reconocible por nosotros, con ciruelas pasas en su interior y algún que otro pedazo de fruta. Tremendamente dulce.
Realmente no es un sitio para probar la cocina peruana (si la comida que suelen tener en Perú las casas de comidas). Pese a que tenían ceviche, este era de lenguado congelado, así que no era el sitio para comer ceviche. Ahora bien, para tomar una Cusqueña (en Valencia es muy difícil encontrarla) con maíz tostado, sitio fabuloso.





sábado, 3 de junio de 2017

2 de junio de 2017. Bodega Anyora c/ Vicent Gallart,15 Tel 963558809

Un viernes más vamos en busca de un local donde comer. Esta vez el local lleva apenas 2 meses abierto y le tengo muchas ganas.
Lo encuentro sin problemas. El local es una bodega restaurada: tiene azulejos, neveras y otros detalles de su anterior vida. Tiene un regusto a lo antiguo aunque lo actualizado entra en consonancia con todo lo que había. Me gusta, es acogedora.
Llego pronto y me dejan escoger una mesa de dos. Son extremadamente pequeñas adornadas con unos tapetes de ganchillo diferente en cada una de las mesas y que están debajo de un cristal. 
Me pido una copa de vino blanco y espero la llegada de Andrés. Al final, llega. Se había perdido y ha estado dando vueltas por el barrio. Cuando llega ya le he pegado un vistazo a las cartas y se qué vamos a comer. No hago caso del menú que tienen para comer porque quiero probar los platos que tienen en carta.
Como compañero de mesa nos pedimos un vino de Madrid 30.000 maravedíes del 2015 un vino con un 90% de garnacha y un 10% de otras uvas sin especificar. La primera botella viene con corcho y quien nos atiende, lo ha notado oliendo el corcho. Así que nos retira la botella y trae otra. Esta viene sin ningún problema. Vino con una nariz armónica, sin estridencias, buena entrada en boca y una persistencia correcta, con un punto dulzón al final. Será un buen compañero de los platos que vamos a disfrutar.
Esta vez no pedimos plato fuerte...o todos lo son. Queremos probar muchas de las delicias que he leído en la carta y quien nos atiende nos quita la idea de pedir el plato fuerte. Fantástico que nos aconsejen.
Pero vamos a lo importante.
Nos traen un cestillo con rebanadas de pan. Unas empanadillas de chipirones en su tinta: buen bocado. También viene unas impresionantes crestas de gallo con langostinos: tremendo plato. Las crestas supertiernas; los langostinos con las crestas hacen un matrimonio perfecto y la salsa...la salsa nos recordaba el sabor de la chistorra y/o los callos. Un plato redondo como hacía tiempo no encontrábamos.
Oreja a la plancha sobre patata ahumada y mojo de hierbas. Crujiente, cremoso, suave, sabroso, natural, especiado todo en cada bocado. Rico rico.
Queríamos probar la anguila ahumada pero nos dicen que hoy la presentan con morro. Y decimos que adelante. ¡diosmio! platazo donde los haya. El morro tierno, suave, cremoso, la anguila sabrosa, tersa. Un contraste impresionante. Plato imperdible.
No sabíamos si pedir otro plato o  dos postres. Nos inclinamos por dos postres. Una deliciosa mouse de chocolate con rocas de regaliz y tremendo biscut de glacé de frutos secos caramelizados (no soy golosa pero este postre está soberbio).
Andrés remata la comida con su consabido ristreto mientras remato los últimos tragos del vino.
Muy buen sitio para los amantes de la cocina con productos de casquería.

viernes, 12 de mayo de 2017

12 de mayo de 2017. Restaurante Sucrer Vlc c/ Santa Rosa, 7 Tf 963280769

Por fin volvemos a tener viernestoca después de semanas que por problemas no hemos podido tener nuestras comidas de viernes.
Llegamos al local casi a la vez (cosa que no es frecuente). El local es amplio, con mesas amplias y muy buena separación entre ellas. La cocina tiene una amplia ventana por la que se puede observar el hacer dentro de ella.  Como no hay, todavía, muchas mesas ocupadas, nos dejan escoger la mesa que más nos gusta. Elegimos una con buena luz para favorecer las fotos y nos disponemos a leer la carta.
Mientras leemos, nos pedimos unas cervezas (en Valencia el calor ya comienza a apretar a estas horas) que vienen con unas papas.
También nos traen unos panecillos y una bandeja con all i oli y tomate preparados con aceite de oliva y sal. 
Pero vamos a la comida. Como compañero de mesa y visto lo que vamos a comer, nos decidimos por un cava, Gramona Imperial que siempre es un acierto. Como siempre, impecable.
Como detalle de la casa nos traen un atún maridado con soja, crudités y caviar de algas. Nos lo tomamos de bocado: sabroso, buen conjunto.
Casi toda la comida seremos atendidos por Rubén Fos, dueño y jefe de sala del local. 
Como entrantes pedimos unas croquetas de ibérico y de bogavante. Ambas con buenos tropezones. Las de ibérico algo subidas de sal pero tremendamente buenas. Las de bogavante más delicadas pero igualmente deliciosas.
Impresionante pulpo a la brasa con un cremosísimo puré de patata. El pulpo muy sabroso y tierno, muy tierno. Este plato es para no perderselo.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, pedimos arroz para comer. Es un local que en cocina además del chef Carlos Macián, tienen un experto arrocero. Pedimos un arroz de rodaballo y calamar de playa. El arroz, en su punto, con textura, como nos gusta en Valencia, con muchos tropezones y buenos trozos de rodaballo que han sido dejados caer encima cuando ya estaba casi terminado el plato por lo que no ha sufrido sobrecocción. El arroz de menos de un dedo de profundidad con un tremendo velo que recubre todo el arroz. Francamente, impresionante. 
Nos dejamos parte del arroz porque nos sentimos satisfechos y hace muchas cucharadas (hemos decidido comer en la paella) que son más de gula que de hambre.
Llegamos a duras penas al postre: esfera de chocolate con avellanas en tres texturas, con chocolate caliente y helado de avellana. Postre contundente y para amantes del chocolate, las avellanas y el dulce.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto, aunque viene algo más largo de lo que el ristreto requiere. Yo le acompaño rematando el último sorbo de cava.
Nos ofrecen un licor-digestivo pero declinamos la oferta.
Buen local, con muchas cosas interesantes, por ejemplo, el pescado a la brasa que no me lo perderé en la próxima visita.