martes, 19 de marzo de 2019

15 de marzo de 2019. Il Cortile c/ Burriana, 33 Tf 962144352

Vamos a un local que lleva abierto apenas una semana pero que no son nuevos en el sector. Tienen otro restaurante en La Cañada del cual ya habíamos oído hablar, por cierto, que muy bien.
Llego, como siempre, la primera y me recibe un local agradable, de colores pastel y veo mesas agrupadas para comidas de grupo. Si, estamos en plenas fiestas falleras y las comidas con los amigos son costumbre. 
Mientras espero que llegue Andrés, me pido una cerveza Cruzcampo Gran Reserva, sabrosa y con algo de tostado. Viene con unas deliciosas aceitunas partidas.
Pido las cartas para ir haciendo camino ya que esta comida 'me toca a mi' por lo que voy a elegir los platos y, claro está, pagar la cuenta.
Llega Andrés un tanto retrasado porque el tráfico en estas fiestas es horroroso: calles cortadas y la ciudad, por una vez al año, tomada por los peatones.
Para acompañar la comida me he dejado asesorar: los vinos, casi todos desconocidos para mi, son italianos así que mejor preguntar. Me decanto por un lambrusco, Jeans Rosso, un lambrusco tinto con un poco de aguja. Suave, muy suave pero que no va a competir con la comida.
Y vamos a lo importante.
Como entrantes pedimos una burrata campana con tomate en texturas y rúcula. Plato inmejorable: una burrata cremosa y muy sabrosa, un tomate que acompaña con delicadeza a la burrata. Plato redondo.
Media tabla de salumi e formaggi. Media tabla de fiambres y quesos. Bien, con quesos sabrosos y buena mortadela.
Quería probar la pasta fresca pero también las pizzas. Me tiro a la piscina.
Tagliolini al tartufo: pasta fresca con trufa negra. Aunque algo sosa, esto permite apreciar mucho más el aroma de la trufa y no hacerse tan pesada (como más tarde nos explicará el chef Alberto).
Y la pizza, me decanto por una gourmet, la Ficanesca: con queso de cabra,  salami picante, mermelada de higo, pizza que ha ganado el primer premio en 2018 del concurso dentro de la comunidad valenciana. La masa es tremenda: fina, tostada en su justa medida y que expulsa toda la grasa de los ingredientes que va goteando en el plato (así no se ingiere tanta grasa). Impresionante.
Y, pese a estar ahítos, llegamos al postre: tiramisú casero. El bizcocho bien empapado de café, el mascarpone bien batido y muy poco dulce. Fantático tiramisú.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto. Yo me deleito con un poco de grappa envejecida (Bassano del grappa): más delicada que la grappa habitual. Muy buena.
Toda la comida nos atiende Anais, muy bien dispuesta (pese a tener la sala y la terraza abarrotada de gente), con buen sentido del humor. Su compañero, no le pedí el nombre, también nos atiende en algún plato y es quien me invita a la grappa. Al final, sale Alberto (chef de ambos locales) que pese a no ser italiano conoce bien los productos que toca. Su filosofía:  buen producto y elaborarlo lo menos posible. Y le da buen resultado.

1 de marzo de 2019. Petit Gourmet c/ Burriana, 26 Tf 960084773

Y este primero de marzo vamos a un local que lleva abierto apenas un mes. 
Llego la primera y observo, al entrar, que efectivamente el local es nuevo: blanco impecable, alguna mesa ocupada pero todo como recién estrenado. Como su nombre indica, es cocina francesa.
Se compraron cuatro pax para esta comida en una oferta que publicaron en groupon, suponemos que para darse a conocer. Y se compraron cuatro porque para esta comida íbamos a ser cuatro. Digo íbamos porque al final sólo fuimos tres pero nos sirvieron los cuatro dado que estaban pagados de antemano.
Me dejan escoger la mesa y mientras espero me tomo una copa de champagne Pelletier: muy afrutado y con burbuja imperiosa. 
Llega Andrés y con su acompañante, sólo uno, y nos ubicamos en una mesa de cuatro (yo había escogido una de dos porque no sabía cuántos íbamos a ser en la comida -sabéis que esto no es habitual-).
Nos dejan las cartas dado que cada bono de groupon correspondía  a, por cada dos comensales, una ensalada, un entrante (estos platos para compartir) y dos principales individuales así como dos postres y una botella de vino. Al tener dos bonos nos corresponden dos ensaladas, dos entrantes y cuatro principales, cuatro postres y dos botellas de vino. Si, mucha comida.
Comenzamos con un vino blanco Juan de Juanes, vino con denominación Valencia de los vinos de ANECOOP, vino ligero con poco cuerpo y una acidez aceptable. Desde luego no entrará en competición con los platos.
Nos dejan cambiar una de las ensaladas por otro entrante. Así que vamos a por el banquete. Ensalada Perigourdine: algo de verde, nueces, tomates cherry, molleja confitada y jamón de pato con una buena salsa. Ensalada interesante sobre todo cuando el bocado iba acompañado por un trozo de una deliciosa y tierna molleja confitada.
Como entrantes pedimos un tartar de vieiras con crema de guisantes: francamente delicioso, sobre todo la crema de guisantes que estaba delicada, fina y que acompañaba suavemente a las vieiras.
Tartar de solomillo de ternera con su yema. Muy buena carne, bien cortada, bien aliñada y que la yema redondeaba el bocado. Por poner un pero, podrían haberle dado un toque más picante y menos mostaza. Aún con este pero, muy bueno.
Foie gras con tres confituras. Lo que en otros locales llaman micuit. Casero, bien elaborado, de fantástico sabor. Plato excelente.
Y vamos a los principales. Estos vendrán con la botella de vino tinto: Glorioso del 2015 un rioja 100% tempranillo de las bodegas Palacio. El color es limpio e intenso. En nariz saca algunas frutas rojas maduras. En boca es más revoltoso: entrada brusca pero se reconvierte en algo dulzón, con una permanencia media y limpiando las papilas a cada bocado. Pero vamos a los principales.
Magret de pato con frutos rojos y parmentier. Muy bien elaborado: crujiente por fuera (con unos cortes bien profundos lo que han hecho que la grasa desaparezca y tueste muy bien la piel y el calor llegue a la carne), tierno, jugoso y con el corazón rosa. Muy buen plato.
Entrecot de Maitre de Hotel: tierno entrecot al que le han dejado caer varios trozos de una mantequilla en pomada condimentada con ajo, sal y limón. Esto hace que el entrecot tengo un delicioso sabor y cremosidad. Viene con un puré de patata con trufa. Muy buen plato.
Buey bourguignon con vino de Borgoña. Soberbio guiso de carne de buey con vino de Borgoña. Los trozos de carne tierno, sabrosos. Lástima que el apetito no nos llegue... Fantástico plato.
Navarin de cordero: guiso de cordero con verduras y hortalizas, un guiso de primavera que se elabora con cordero. Y de nuevo, es un fantástico plato pero el hambre hace rato que abandonó nuestra mesa. De hecho nos lo ponen en un envase para llevar. 
Seguimos con los cuatro postres. 
Tremendos ecler de chocolate. Si no los has probado y te gusta el chocolate, no dejes de pedirlos. 
Tarta de profiteroles con nata. Para los amantes de las tartas, lo dulce, la nata y los profiteroles.
Crepe de tres chocolates. Otro postre para los amantes de lo dulce, del chocolate (pero dulce) y los crepes.
Mango. Este postre fue para disimular porque a estas alturas estábamos entrando en una especie de orgía romana gastronómica.
Andrés remata la pantagruélica comida con su consabido ristreto. Le acompaño con uno de los mejores vaqueritos que me han servido: vaso de buenas dimensiones, para mover bien el bourbon, con el bourbon y en otro recipiente unos hielos para que eligiera cómo y cuántos quería. Muy bien.
Buen sitio para degustar cocina francesa, buenos guisos muy interesantes.











domingo, 17 de febrero de 2019

8 de febrero de 2019. Mundua c/ Joaquín Costa, 61 Tf 961949193


Hoy toca comer en un local que lleva apenas abierto tres semanas. Una vez más llego la primera y con alegría percibo que todas las mesas están reservadas. Me ubican en la única que queda de dos (las demás las han juntado para hacer mesas de más comensales).
Mientras espero, me hidrato con una copa de cava (¡bien! tienen cava por copas) Ciento Volando, un cava valenciano sin pretensiones, fácil, alegre y que prepara bien las papilas para la comida. Me informan que trabajan con menú. Esto me contraría porque pese a que el menú (corto y largo) tiene buena pinta, quiero pedir más cosas que las que ofertan en el menú. Lo hablo y dado que aún no está la avalancha de la comida, hablará con cocina y verá qué se puede hacer. Los platos de carta son los que ofertan por la noche, así que deben atemperarlos o calentarlos para poder servirlos, eso es tiempo y si el comedor estuviera lleno, sería imposible. Me alegra que no pongan pegas para preparar lo que vamos a comer. Dejo el pedido hecho mientras espero a que Andrés llegue.
Para acompañar nuestra comida he visto un godello que me parece que va a ser un buen compañero de mesa: Abad dom bueno. Un blando 100% godello que en nariz se detectan las frutas maduras, hinojo y en boca es delicioso, con una acidez muy equilibrada, envolvente, limpio y muy fácil de beber pero con alta persistencia. Muy rico.
Y vamos a lo importante.
Ensaladilla vasca. Una ensaladilla con buenos toques de encurtidos (piparras entre ellos) y recubierta con laminas de bacalao ahumado y unos puntos de crema de piquillos. Muy buen comienzo.
Pulpo bravo. Buenos trozos de un pulpo muy tierno y muy sabroso (con intenso sabor a mar) con dados de chirivía y aliñado con mostaza antigua, all i oli y una salsa brava que lo pone en órbita. Plato redondo e imperdible.
Guiso de alcachofas. Viene con foie, yema de huevo, mantequilla tostada y chicharrones de cerdo. Aún estamos en época de alcachofas y hay que aprovecharse. La mezcla de todos los ingredientes hacen una combinación de sabores que lejos de entorpecerse, se elevan. Nos lo terminamos a cucharadas (la salsa) y lo rematamos sucando pan.
Bocado de anguila. No se ni por donde empezar. Son dim sum rellenos de anguila ahumada y puestos en una salsa de all i pebre. Hacía tiempo que un plato no nos hacía quedarnos sin palabras. Este, junto al de pulpo, lo ha conseguido. Plato redondo, imperdible e imperdonable no pedirlo.
Pulled pork pibil. Bocadillo redondo relleno (en buena cantidad) de cerdo desmigado bien especiado y cocinado. Muy buen bocado. Hemos echado de menos más picante. (Al final y hablando con el chef Javier Linares, nos comenta que se puede servir de hecho ponen unos cuencos con diversas salsas para jugar con ellas a otorgar más especias, picante). Lástima no haber pedido más picante. Para la próxima vez. Necesitamos algo más de bebida porque hemos hecho corto con el fantástico godello. De los vinos que tienen por copas (ofrecen cuatro diferentes de tintos) nos decidimos por un Martín Berdugo, un ribera del Duero que se comporta bastante bien con este plato (y con el que le sigue que será el postre).
Rematamos la comida con un postre: cho.co.la.te  Soberbia tarta de chocolate (nada pesada, bien húmeda -como si fuera un brownie-)  recubierta por buen chocolate negro,  con una bola de helado de chocolate negro y polpo de pica-pica. Para apasionados del chocolate.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto. Apuro la copa de vino mientras disfruto de una de las chocolatinas que le han puesto con el café: chocolate con café (¡diosmio!)
Al terminar, en la puerta, nos encontramos con el chef, joven, con muchas ganas, con muy buenas manos y mucha técnica en sus platos. Tenemos una conversación muy interesante.
Para volver y volver.

25 de enero de 2019. Bali Gran Vía Marqués del Turia, 59

Vamos a uno de los locales nuevos de Valencia a ver qué se cocina. 
Llego la primera y me adentro en un pasillo  exótico, lleno de plantas (de plástico pero de apariencia muy conseguida), de frutas, tarros de especias que llegan a un espacio abierto (como una plaza) llena de luz, más plantas, mesas y sillas y tiendas de tela que separan espacios.

Me acompañan a uno de estos espacios, dentro de una tienda, donde hay mesas (pupitres de los antiguos) iluminadas cada una de ellas por una lámpara (las antiguas que se encontraban en bibliotecas) y sillas giratorias de oficina de madera (francamente bonitas).

Me pido un vino blanco mientras espero que llegue Andrés (un chardonay DO Valencia, Finca del Mar. Correcto).








Cuando llega Andrés revisa las cartas. Encuentra comida del mundo: tacos, nigiris, hamburguesas, tartar, ceviches, poke...
Una vez ha decidido queremos tomar un cava pero en la carta de vinos no hay ningún cava (¿?). Quien nos atiende, va a preguntar si fuera de carta hay algún cava. Viene contento porque si hay un cava: El Miracle un cava brut de Vicente Gandía elaborado con charconay y macabeo. De burbuja muy fina, en boca es suave con un toque dulce. No tiene persistencia pero se deja beber. Viene a buena temperatura pero pedimos que nos pongan una champañera para mantenerlo a buena temperatura.
Y vamos a lo importante.
Ceviche de gambas: correcto ceviche aunque echamos de menos algo más de batata (boniato naranja) para contrarrestar la acidez.
Nigiri de foie y manzana: de todos los platos, el mejor. La mezcla de foie y manzana siempre es un éxito. Es un bocado delicado y sabroso. Nos enamora. Nos traen palillos para este plato.
Bao de pulled pork. El pulled pork está muy bueno aunque con carencia de picante (entendible para que guste a todo el mundo). Y se lleva muy bien con el bao. Buen plato.
Tiradito de dorada y cítricos. Dorada bien fileteada y bien marinada en cítricos. Rico tiradito y ganaría si dieran la oportunidad de tomar alguna salsa picante para jugar con sabores.
Steak tartar cortado a cuchillo con helado de mostaza. La carne estaba algo tirante pero el aliño estaba bueno. El contraste con el helado hacen que el plato gane puntos.
Como postre pedimos una tarta de chocolate y galleta (típica tarta de cumpleaños para niños de 3 años) muy consistente y densa y (un gran acierto) piña natural. La piña nos ayudará a pasar los bocados de tarta.
Como remate de comida Andrés se pedirá su consabido ristreto. Le acompañaré tomando una copa fantástica de Mcallan.
Es un sitio exótico al que se debe ir para ver algo diferente, sin esperar una gran cocina. Quien atiende las mesas es gente joven, con muchas ganas y poca experiencia pero que lo subsanan todo con buena disposición y amplia sonrisa.

Las reservas sólo se pueden hacer online en www.volteretarestaurante.com

11 de enero de 2019. La Gallina Negra c/ Roteros, 16 Tf 960033780

Vamos en busca de un local que le tenía muchas ganas: la gallina negra, cocina libre. 
Una vez más, llego la primera y con mucho tiempo anticipado. Voy a esperar a Andrés dentro del restaurante porque hoy hace un día de verdadero invierno. Sara, quien nos atenderá a lo largo de toda la comida (es quien atiende a toda la sala), me deja que elija la mesa de dos que más me guste. Elijo una de ellas, la que está más cerca de la cocina (una cocina pequeña, abierta y bien organizada) y desde la que tengo una vista magnífica sobre lo que se cuece en la cocina. Me ofrece algo de beber. Decido tomar un agua con gas (Magma) con algo de limón. Viene acompañada de unas papas con una salsa con un buen gusto a mejillones. Me encanta el detalle. 
Le pido las cartas para ir diseñando lo que será nuestra comida.
Llega Andrés y se pide una caña. También viene con esas papas y también le encantan.
Como compañero de mesa estará un Ribera del Duero, Venta Las Vacas del 2016: un tempranillo algo joven pero en un punto muy bueno para tomar. Dado que nuestro menú va a ser contundente este vino va a hacer un matrimonio perfecto con los platos.
Y vamos a lo importante.
Como entrantes pedimos: capellanets caseros a la brasa con pimientos rojos asados. Porque estamos empezando el año pero me atrevo a decir que es uno de los platos estrella, para nosotros, de este año que recién estrenamos. Los pimientos dulces, bien asados. El capellan bien deshecho y en su punto. Con buen chorretón de aove. Es de los platos con los que te comes media barra de pan (del bueno) de cuarto y sonríes. Plato imperdible. Para el plato Sara me ha indicado que sería bueno pedir pan. Y si, mucha razón. El pan es tierno, con buena miga, ideal para mojar. Bueno...sigo con el resto de platos.
Empanadillas de maiz y queso con jugo de mazorca asada y jalapeños. Rica masa de maíz rellena de queso. Lo ideal es jugar con la salsa y con los jalapeños que están encurtidos (pican casi nada) y algún trozo de jalapeño fresco que planta más cara (pica). El cilantro refresca el bocado.
Steak tartar con escamas de atún seco y yema curada. Muy buen steak tartar, muy bien aderezado y algo picante. Nos lo devoramos. Viene con unas rebanadas muy muy finas de pan.
Y como plato fuerte un entrecot de ternera con su jugo de carne, alcaparras y una patata cremosa (rellena de mezcla de queso y ¿crema/nata?). Lo pedimos muy muy poco hecho y así nos llega  a la mesa. La carne está tierna, muy tierna. A Andrés no le gusta que venga napado con el jugo de carne y las alcaparras...a mi me parece fantástico porque no cuece la carne sino que realza el sabor del entrecot.
Como postre, aunque el apetito nos abandonó hace mucho rato, es un pastel de chocolate con cremoso de avellanas: pastel no excesivamente dulce con un potente sabor a avellanas y a chocolate negro. Lleva avellanas crujientes y como pequeños trozos de frambuesa deshidratada y crujiente que le confieren textura y acidez al postre. Nos lo terminamos y lo acompañamos con una copa de vi de gel.
Y esta vez Andrés no termina con su consabido ristreto...será a la próxima comida.