domingo, 1 de julio de 2018

29 de junio de 2018. Àtic c/ Arquitecto Mora, 2 Tf 963545176

Este viernes vamos al restaurante del Palau Alameda, Àtic. Lleva abierto apenas un mes. Vamos a ver qué se cuece.
Llego pronto. No encuentran la reserva de Andrés por lo que me quedo en la barra tomando una cerveza, una mahou que no viene muy fría. Enseguida vienen a decirme que ya está claro lo de la reserva y me sientan en una mesa, en la terraza cubierta que tienen. El sitio es acogedor, fantástico, bien decorado, como informal pero no. Aunque dado que es al aire libre, no hay aire acondicionado...de momento, en Valencia hace mucho calor para estar en una terraza cubierta. Supongo que lo irán solucionando con el tiempo... y algunos difusores de agua...
Llega Andrés y tras pedir permiso para el descorche, viene con una botella fresquita para que hagamos una cata y ver como reacciona con esta nueva cocina de autor. Se trata de un monovarietalde uva  syrah elaborado en la Finca Élez de la Bodega Manuel Manzaneque de la añada 2009 es el que fue obsequiado a los asistentes de la ceremonia de celebración de los 25 años de la bodega sita en el Bonillo (Albacete), propiedad de una familia que pese a estar dedicada al mundo del teatro hizo realidad la idea de crear un viñedo y una bodega a tan solo 80 km de su tierra natal, elaborando el primer vino de pago de Castilla la Mancha (año 2002)
Se trata de un vino de guarda, pues la celosa seleccion de los mostos hace que no se embotellen todas las añadas, por lo que pese a la edad (2009) mantiene un fantástico color picota (sin ir a tejas ni por asomo).
En nariz desprende eucalipto, césped y frutas algo ácidas.
En boca es goloso, con fantástica acidez y al final deja un regusto algo dulzón. 
Como platos nos decantamos por el menú Apertura, maridado, que han diseñado para estos momentos iniciales del restaurante (el chef Nicolás Román). Durante toda la comida nos atenderá Estefanía, una camarera colombiana muy dispuesta a contestar amablemente todas nuestra preguntas y dudas, ya que en este momento carecen de somelier y de bodeguero.

Y vamos a la comanda:
Sardinas repensadas: trocitos de sardina maridada sobre escalibada con una vinagreta de ponzu y bolitas de melón. Plato refrescante y lleno de matices. Buen comienzo. Habíamos pedido una copa de vino blanco antes de pedir que nos maridaran los platos. Así que tenemos un albariño Pazo de San Mauro: fácil pero con una acidez que compite a la perfección con la vinagreta del plato.
Tiradito de corvina con curry verde, crema de aguacate. Fantástico plato que nos hace desear que no fuera tan pequeño. Este plato viene con Sommos Colección Gewürztraminer, un somontano intenso, floral pero nada pesado y Estefania nos pone la copa del vino que venía con el anterior plato  AC La Rodetta, un rioja elaborado con moscatel y viura, con poco alcohol y agradable (pensamos que elaborado para atraer al público que aún no se ha enamorado del vino).

Carpaccio de picanha madurada y trufa negra. Es un bocado delicado, sabroso y lleno de matices. Este plato viene maridado con cerveza: Mahou barrica (barrica de roble). Interesante. Aunque prefiero el syrah de Finca Élez.
Fantastico taco de merluza sobre puré de berenjena a la llama, hinojo y eneldo. La merluza estaba de escándalo, en su punto y muy muy sabrosa. Viene con un chardonay de Enrique Mendoza. Sigo con mi syrah.
Plato de carne: estofado de carne elaborado con cerveza y con unas patatas. La carne está muy muy tierna. La salsa es sabrosa, muy sabrosa y potente. Viene con un Ramón Bilbao del 2015 Edición Limitada.

Y llegamos al postre. Cromatismo verde: texturas de gelatina, dados de kiwi, crema de aguacate dulce, lima, esponja de lima y hierbabuena y helado de yuzu. ¡Impresionante! Refrescante, juguetón y lleno de texturas y sabores. Viene con The End, vino de hielo de Dominio de la Vega, elaborado con uvas congeladas. Preferí de nuevo seguir con el syrah.
Andrés remata la comida con un expreso mientras apuro los últimos sorbos de mi syrah.


















miércoles, 27 de junio de 2018

15 de junio de 2018. Kuzina c/ Conde de Almodovar, 4 Tf 960013554

Este viernes vamos al centro centro de Valencia a un local de cocina griega que lleva abierto unos cuatro meses (antes estaban más en la antigua zona de tascas en un local muy muy pequeño). Llego temprano y me adentro en un local blanco, luminoso, muy mediterráneo. Me dejan escoger entre las mesas que tienen de dos comensales y me quedo esperando tomando una Ambar Export (una cerveza tostada muy rica) y unas deliciosas aceitunas kalamata mientras ojeo las cartas.
Pido ayuda porque no se si lo que voy a pedir es mucho o me quedo corta y, sobre todo, para que me asesoren sobre el vino (no tengo ni idea de vinos griegos). Fernando nos atenderá para tomarnos nota y será quien me asesore sobre los platos, cantidades y vino.
Cuando llega Andrés el restaurante está lleno. Le ponen otra cerveza y comienza lo importante.
Como compañero de comida pedimos un vino tinto griego Kanenas del 2015 realizado con uvas mavroudi y syrah: en nariz realzan notas dulces de frutas maduras, en boca es goloso, con buena acidez y se irá volviendo más complejo a medida que se airee y que coja mayor temperatura (venía muy frío). Es una botella muy bonita y tiene la curiosidad de cómo se abre la cápsula de la botella : tienen un tirador como algunas botellas de cava por lo que el corte es limpio, recto y no quedan esas , horribles destrozos que a veces ocurre al cortar la cápsula.
Pero vamos a lo importante.
Como detalle de la casa viene un bocado de sandía con queso feta y gotas de vinagre balsámico que nos abre el apetito y el gusto.
Como aperitivos pedimos unas croquetas de calabacín y queso feta (kolokithokeftedes) con salsa tzatziki y otras de zanahorias con puerro y queso feta (karoltokeftedes) con salsa de remolacha. Ambas deliciosas y si tengo que quedarme con unas...las de zanahorias. Francamente buenas.
Como plato fuerte una degustación de carnes. Es una fuente con tres tipos de carnes diferentes, guarnición de patatas, cebolla roja y pimientos, pan de pita, salsa tzatziki y otra de mostaza y miel (deliciosa). Las carnes eran: souvlaki (brocheta de pollo), loukaniko (como una longaniza muy especiada) y giaourtlou  (carne picada de cerdo, cordero y ternera). Nos dijeron el orden en el que debíamos comernoslas y así lo hicimos jugando a mezclar con las salsas y con limón. Cuando llegamos a la giaourtlou Andrés se dio cuenta que estaba poco hecha. Nos retiraron la bandeja y volvieron a traerla con todo caliente y las carnes bien hechas (ya se sabe que la carne picada de cerdo y demás, a ser posible, bien cocinada).
De postre pedimos un galaktooureko: pastel de láminas de masa filo rellenas de vainilla. Los extremos estaban ricos, se notaba el crujiente de la masa filo pero el centro estaba muy denso: la vainilla y las láminas de filo se habían asociado de mala manera. Les comentamos que no era de nuestro agrado (nos preguntaron el por qué. Está bien que en cocina sepan lo que puede tener de bueno y de malo los platos que están sirviendo) y pedimos unos baklava que siempre están deliciosos. En efecto, estaban soberbios: crujientes, llenos de pistachos y con bastante miel. Fernando, quien nos ha retirado el postre y hablado sobre él, nos comunica que ha quitado de la cuenta el anterior postre. Gran detalle.
Andrés remata la comida con su consabido ristreto mientras remato el último trago de mi kanenas.
Sitio para amantes de las kalamata, el queso feta, la salsa tzatziki, y la carne con muchas especias. Nos ha gustado.






viernes, 1 de junio de 2018

1 de Junio de 2018. Kamon c/ Conde Altea, 42 Tf 963 25 48 39

Estamos un viernes más buscando el local donde vamos a comer. No es un local nuevo pero se han trasladado a uno (al lado del anterior) más grande, luego más cómodo.
He llegado muy temprano y las terrazas y locales todos están preparados para comer, así que busco una terraza donde tomarme una cerveza. La encuentro en la esquina, en la Santa. Allí hago tiempo hasta la hora de comer.

Y vamos al nuevo local de Kamon: más espacioso, con mejor distancia entre mesas...me gusta mucho. Además de una barra donde se observa como se elaboran los platos. 
Pero vamos a lo nuestro.

Por tercera vez, las bodegas Faustino nos envían una botella para que hagamos una cata. Es un tinto un Organic Wine del 2017 con un fantástico tapón de rosca.

Parece que no es para nuestro mercado (el español). Reconozco mi gusto por los tapones de rosca: si el vino es como quiero que sea, si no es para guarda, si así está bien, tapón de rosca. Nos ahorraremos todo el problema con los tapones de corcho y sus disgustos cuando estropean un vino.

Vamos a la cata. Es un vino limpio, con un buen tono brillante y de color cereza. A copa parada, la nariz es poco expresiva: moras y arándanos pero verdes. En movimiento el vino se torna mas alcoholico. Ahora bien, en boca: balsámico, goloso, fácil con buena acidez y lo suficientemente manso como para acompañar estos platos sin eclipsarlos. Sin duda un vino joven adecuado para adentrarnos en los tintos y crear tendencia.

Y ahora vamos a nuestra comida.
Pedimos el menú Kamon para disfrutarlo. De ya me disculpo porque probablemente no ponga correctamente el nombre de los platos y mucho menos pueda describirlos porque son de una complejidad importante. Pero lo intento.

Para comenzar, además, para el maridaje cromático pedimos un par de copas de vino blanco godello Luar do Sil: vino fácil. Viene muy frío y debemos calentarlo con las manos para notar su contundencia, su acidez  y su complejidad. Pero vamos a los platos.
Chawan Mushi: un flan de pescado, con aceite de trufa y otros ingredientes. Muy bueno. Podemos tomarlo con blanco o tinto al contener los tonos rojizos de la salsa.
Tartar atún y salsa ponzu: fantástico tartar con muchos ingredientes para hacer un tartar divertido. El tinto le va de maravilla.
Gyozas de carne: gyozas rellenas y fritas. Crujientes. Buen plato. Tinto.
Gyoza, tempura cococha, tofu-an hijiki: fantástico plato. Buenos ingredientes, buena composición y delicioso resultado. Blanco.
Tantan ramen parmigiano: resumiendo, ramen. Plato para los amantes del ramen: contundente, sabroso, lleno de 'tropezones'. 
Nigiri de salmón con trufa, de dorada con pesto al aroma de naranja y maki de langostino. Platazo de nigiris y makis...sin palabras. Impresionante el sabor, la textura...nos ha encantado.
Maki de pato con espuma de gorgonzola (para morirse de bueno) y (el mejor de los mejores), nigiri de foie con arroz al vino tinto (para morirse del gusto). Esta última bandeja nos deja sin palabras. Pese a no tener nada de hambre hubiéramos repetido y tripitido. Son un vicio.
Como postre nos pedimos los dos que hay para poder hablar de ellos: crême bruleê con sake kasu y brownie con espuma y helado de té de jazmín. Ambos deliciosos pero el brownie (pese a ser chocolate) resultaba más refrescante que el de cremê bruleê. Pero ambos ricos porque no son demasiado dulces.
Andrés remata esta fantástica comida con su consabido ristreto (esta vez sólo pide un café muy cargado). Yo remato el tinto faustino que aún queda en mi copa.
Buen sitio para los amantes de la comida japonesa pero reconvertida, sorprendente, mediterránea y además... Para volver.










domingo, 29 de abril de 2018

27 de abril de 2018. Luso Café c/ Antonio Sacramento, 17 Tf 671702287

Por segunda vez nos acercamos a este café para poder probar su menú delux: cocina portuguesa. Andrés, a quien le toca este viernes (:-D) ha hablado con el dueño para que este viernes tengan a nuestra disposición el "menú delux" (trabajan alrededor del horario de la Ciudad de la Justicia por lo que los viernes noches cierran, a no ser que sea algo festivo como las fallas, y vuelven el lunes).
Como suele ser lo habitual, llego primera, me pido una cerveza y espero que llegue Andrés. El local es pequeño, funcional.





Una vez llega Andrés pedimos el menú que viene con una botella de vino. Nos decidimos por uno blanco porque antes debemos hacer la cata de la botella que nos han enviado de Ribera del Duero: Valtravieso crianza del 2015. Nos disponemos a la cata. Tiene un color brillante, limpio, intenso. En nariz aromas de eucalipto, monte  bajo, frutas negras maduras, lavanda. En boca es cremoso, muy goloso, fresco. Muy agradable de beber. Nos gusta y le haremos que vuelva a aparecer en los platos fuertes. Vemos que está elaborado con un coupage de tinta fina, cabernet y merlot.
Ahora vamos a la comida.
Como entrantes hay cuatro a elegir tres. Nos decidimos por unas empanadillas de carne y verduritas. Vienen ardiendo pero sabemos controlarnos hasta que se pueden degustar. Bien aderezadas.
Unas croquetas (croquetones) de bacalao: mucha patata pero buena presencia del bacalao. 
Berenjenas gratinadas con bechamel y queso. Sencillas pero siempre buenas. 
El vino blanco que acompaña a estos entrantes es un vino de Rueda, Hacienda de la Vega del 2016 elaborado con viura y verdejo. En nariz, muy verdejo. En boca, más viura. Fácil, sin pretensiones, fresquito, peligroso por su ligereza.
Como platos fuertes hay tres y hay que elegir uno. Nos inclinamos por un bacalao con pimiento y cebolla gratinada. El bacalao estaba pasado por harina y frito y las verduras venían en una salsa. El plato estaba muy conseguido y el punto del bacalao era excelente. El único problema fue que el vino tinto Valtravieso se lo engulló. Es un vino para carnes, asados y platos con sabores contundentes. 
Eso si, este vino maridó a la perfección con el otro plato fuerte: bife a la portuguesa. Entrecot sobre patatas fritas y con lascas de jamón serrano por encima y láminas de ajos. La carne estaba a nuestro gusto, esto es, muy poco hecha, tierna y sabrosa (aunque en principio, por su aspecto, no nos lo parecía).

Y llegamos al postre. Nos cantan todos los postres que hay y nos decidimos por un helado de maracuyá (fresquito, ligero) y unas fresas con nata (las de siempre pero que siempre nos llevan a la infancia).
Andrés remata la comida con su consabido ristreto. Yo apuro el vino tinto...

domingo, 8 de abril de 2018

6 de abril de 2018. La Chipirona c/ Maestro Gozalbo, 29 Tf 640116024

Este viernes vamos a un local que lleva apenas seis meses abierto. Forma parte del grupo Sorsi e Morsi, Vicios Italianos, grupo que lleva muchos años dedicándose a la restauración y en Valencia tiene varios locales aunque todos ellos dedicados a la cocina italiana. En este, han dado un giro y están más por la cocina mediterránea, cocina muy marinera y haciendo guiños a cocinas, como la peruana, que tanto juego están dando en los platos actuales.
Cuando llego, por una vez (jajaja) Andrés está esperando en la puerta porque no sabe bien si es este el local que he elegido. 
Entramos y nos ubican en una mesa para dos, pero una mesa amplia. El local es atractivo y funcional. Tiene algunos rincones muy bonitos con unas mesas redondas que se acoplan bien al espacio. 
Nos dejan con las cartas. Pido la carta de vinos que no viene con la carta de comida. Hay un menú para comer pero paso directamente a la carta que me parece muy interesante.
El primer vino que pido es un godello del Bierzo, Luna Beberide. Lamentablemente, no les queda. Sigo mirando y me decanto por un cava que siempre es tiro seguro: Recaredo brut nature. Como siempre, fantástico y con su persistencia va a ser un muy buen compañero de platos.
Y vamos a la importante. Casi toda la comida nos atenderá Ricard, atento y dispuesto a contestar todas nuestras preguntas.
Como entrantes nos pedimos una causa de la Chipi, que como su nombre indica es un causa pero reinterpretada: con unas patatas criollas con aji amarillo con un chipirón en tempura que era una delicia. También con unos botones de guacamole y con un toque picante por encima que no se apoderaba para nada ni del plato ni de nuestras papilas. Muy buen plato.
Coca de gamba: una coca casera y por encima queso de cabra, tomate seco, ajitos tiernos, lechuga de mar crujiente y gambón. Plato imperdible en cada visita a este local. Nos enamoró.
Ceviche verde: tremendo ceviche de corvina (por lo bueno y por el tamaño) con verduritas al dente, choclo, cebolla morada y leche de tigre. Estaba francamente bueno. Hablar por no callar: el plato sería más divertido si pusieran palomita de maíz acompañando y utilizarlas para que se empaparan en la leche de tigre. Nos lo hemos terminado a cucharadas. El toque de picante, de nuevo, asomado y discreto.
Tempura de bacalao: tacos de bacalao con una tempura perfecta sobre una base de humus de garbanzos, cilantro y limón, toques de pimientos de piquillo y un toque dulzón de miel.

Plato que nos traslada a la infancia ese bacalao rebozado que hemos comido en todas las casas de pequeños...

Y llegamos al postre porque el siguiente  plato fuerte  que habíamos pedido hemos preguntado si podíamos echarlo atrás en cocina porque el apetito se nos ha ido desde hace rato.
Nos decantamos por chocolate: cachondeo de chocolate. Sólo para amantes del chocolate y creo que es un postre para compartir porque es enorme. Chocolate en esponja, chujiente, cremosos, frío, a temperatura ambiente...chocolate, chocolate y chocolate.
Para acompañarlo, Andrés pide su consabido ristreto pero también una grappa. Grappa como reposada, con color ahumada que está muy buena (no soy muy de grappas pero ésta estaba francamente buena) mientras yo me tomo un bourbon, un Jack Daniels.
Buena comida y entretenida conversación con Antonio, uno de los socios.