
Nos quedamos que le tocaba a Andrés. Me envía las coordenadas del local donde vamos a comer y voy hacia allí.

Llega Andrés y comenzamos a mirar la carta, pero vemos que hay un menú degustación, y nos lanzamos porque no sabemos qué elegir.
Hoy hace un día especialmente pesado, de los muchos que tendremos en verano en Valencia. Así que, para acompañar nuestra comida, y dado que queremos vino y tienen una respetable carta de vinos, nos decantamos por un blanco, Rebels de Batea de las bodegas Torres, del 2019 100% garnacha blanca. Un vino pálido, con tocas de flores blancas y frutas de verano en nariz y en boca es sedoso y facilón.

añada con crema de aguacate, cebolla y cilantro), Costra al pastor (fina y crujiente lámina de queso rellana de pastor -carne de cerdo con piña, cebolla y cilantro-), Flautas (tacos dorados rellenos de queso) y Totopos con guacamole. Nos añaden dos salsas porque ningún plato lleva apenas picante. Una de habanero y otra de chipotle (esta última estaba deliciosa). Todos muy acertados. Especial atención al guacamole, llena de trozos de aguacate, cebolla, pimiento y chile (lo que toca) y el volcán estaba fantástico.


Como postre viene el trio Gave: un poquito de mostachón (una base de galleta con crema de queso a la vainilla y fruta de temporada), una pequeña bomba de chocolate: coulant de chocolate con una bola de helado de vainilla encima y una crepe de cajeta (dulce de leche).
Ya no estamos tan entrenados a estos festines y nos quedamos sin aliento, aunque Andrés no perdona su ristreto (que es un café corto) y me pide un vaquerito de bourbon (Jack Daniels). Fantástico fin de comida.
Como nos gusta volver a las buenas costumbres.