sábado, 2 de enero de 2021

27 de noviembre de 2020. Toshi restaurant c/ Salvador, 5 Tf 961016080

Por fin hemos conseguido reservar en este pequeño restaurante. Llevo meses intentándolo y este viernes se cumple mi deseo. Es el día que se ha aliado todo el mal tiempo para caer sobre Valencia litros y litros de agua, granizo, rayos y rachas de viento. Una mezcla explosiva pero que no nos hace desistir de nuestra comida de viernes. 




Por primera vez y sin que sirva de precedente, vamos en taxi. Nos encontramos con un pequeño local de apenas 8 o nueve comensales. En su origen, los comensales se sentaban en la barra y podían observar a Toshi moviéndose, con movimientos calmados y acompasados, su hacer en la cocina. Aquí se detiene el tiempo. No hay prisa. Por el mal tiempo, nos encontramos solos en el local y nos anuncian que así será nuestra comida: estaremos solos con Toshi y Felix (que nos acercará los platos a la mesa y nos dará toda la explicación de los mismos). 

Como compañero de mesa nos ofrecen los vinos que podrían ir bien al menú y preguntamos por cava. Acerca una botella de Raventós y Blanc, La Finca de 2016. Andrés no lo deja escapar. En boca es elegante, sabroso, con una persistencia perfecta para limpiar las papilas y hacer de cada bocado un comienzo. 

Nos ofrecen pan que realizan ellos mismos. El pan contiene un aceite aromatizado que no consigo descifrar. Al preguntar a Félix, comenta que es eneldo. Nunca lo hubiera dicho, pero queda perfecto con el pan. 

Y vamos a lo importante. En este restaurante hay dos menús: uno al mediodía y otro por la noche. A no ser que se tenga alguna alergia, no hay que mirar carta. Así que nos dejamos llevar por los platos de Toshi. Serán cinco platos salados y uno dulce. Comenzamos.

Puré de remolacha, pasta de berenjena, bonito, nabos encurtidos y brotes. Plato fresco con una armonía de sabores inmejorable. El pescado era pura crema y con un persistente sabor. Para repetir y repetir.

Puré de tupinambo (alcachofas de Jerusalén), setas (rebollones  o níscalos y angulas de monte), tartar de gambas, crujiente de tupinambo y acelga. Setas muy sabrosas, con los crujientes de tupinambo que hacían un buen contraste de texturas. Como en todos los platos, las gambas hiperpresentes por su profundo sabor. Soberbio.

Guiso de lentejas con oreja de cerdo con alcachofa frita y guisada, rellena de piñones y panceta. Todo ello regado con caldo de caracoles. Pese a los sabores tan profundos de los ingredientes, cada uno estaba en su bocado. El hilo conductor era la hierbabuena del caldo de los caracoles. Plato impresionante.

Arroz con acelgas, anguila, caldo de pollo , ajo negro y guindilla. El arroz en su punto, la anguila con su piel megacrujiente y con profundo sabor. Los demás ingredientes hacían bocados diferentes y sorprendentes. La guindilla le ponía el punto canalla a un plato muy serio. Si nos hubiera puesto un segundo plato, sin hambre, pero nos los habríamos comido seguro. 

Pescado (pescadilla), puré de habas, habas salteadas, berberechos, limón meyer y eneldo. Pescado y berberechos en un punto impecable, las habas deliciosas y explotando en la boca en cada bocado. El limón y el eneldo poniendo su punto divertido y fresco a cada bocado. 

Y, pese a que ya llevamos un par de platos que el hambre nos ha abandonado, no rechazamos el postre.  Hemos hecho corto con la bebida y nos ofrecen un verdejo: Arenas de Santyuste vino de pueblo, un verdejo peculiar, vino natural y sin filtrar, con toques de hierbas mediterráneas, sedoso. Un vino fresco y joven que será buen compañero con el postre que consiste en: calabaza castaña asada con praliné de pipas de calabaza, chocolate, pera caramelizada con PX, crema al armañac y sal maldon. No especialmente dulce, con texturas y temperaturas diferentes y con sorpresa a cada bocado. Nos lo devoramos.

Para terminar, nos ofrecen una infusión de té verde con cítricos (deshidratados y frescos) y hierbabuena. Un digestivo que nos vendrá muy bien. 

Sitio para volver y volver: cocina sincera y elegante.


sábado, 14 de noviembre de 2020

13 de noviembre de 2020. Panda mediterrAsian street food Gran Vía Marqués del Turia 50 Tf 683536714

Estamos en un restaurante que fusiona la comida japonesa, china, tailandesa con el mediterráneo. Es comida oriental, con toques mediterráneos. Acaban de aterrizar en la Gran Vía y, aunque es una franquicia, queríamos ver qué hacían.

Nos inclinamos por el menú y pedir algo fuera del menú. Mientras esperamos nos pedimos unas cervezas: Mahou maestra, cerveza tostada muy sabrosa y una japonesa Sapporo, rubia y muy suave.

Como somos tres personas a comer podemos pedir diferentes platos y así conocer algo más lo que hacen en la cocina. 

Para acompañar a la comida, nos inclinamos por un rosado (no tienen cava 😩) Alex Rose 100% garnacha, un vino navarro. Con buena nariz, pero muy corto en boca.

Pero vamos a lo importante.

Como entrantes pedimos: ensalada de queso de cabra, nueces y vinagreta de miel y soja (sin demasiado que comentar), crema de zanahorias con wantum frito (algo más de sabor se le podría haber dado si hubiera estado o mejor aliñada o las zanahorias, primero, hubieran pasado por el horno o la plancha) y pisto oriental con crujiente de boniato (verduras salteadas bien aliñadas y el crujiente del boniato le daba textura al plato. De todos, el mejor por unanimidad).

Después, y fuera del menú, nos trajeron el combinado de uramakis: 16 piezas de sushi de cuatro de nuestros uramakis, california, ebi tempura tuna, shake avocado cream y maguro avocado (uramaki de ensalada de surimi, pepino y aguacate, uramaki de langostino crujiente, con atún, aguacate y salsa ponzu,

uramaki de salmón y aguacate  y uramaki de atún y aguacate. El de langostino crujiente estaba francamente bueno). Ya estábamos llenos de arroz pero venían nuestros primeros platos que eran ¡más uramakis! (esto pasa cuando tienes prisa en pedir y no miras bien los platos del menú :😁

Y estos son nuestrsos primeros platos: urmaki panda (cangrejo, aguacate y cebolla frita. Suave), uramaki vegetal (queso feta, pepino, tomate y pesto verde. Suave) y, el mejor con diferencia, uramaki kinoko teriyaki (langostino en tempura, salsa teriyaki y topping de champiñones).

Y aún nos quedaban los segundos que fueron: fideos soba con calamares y  con verduritas saltedas a la soja (bien, nada que objetar...si acaso poner más calamares y algo más de chile en rodajas fresco), wafu steak con verduritas salteadas a la soja (nos comimos solo las tiras de carne  que llevaba. El plato estaba rico, pero ya no podíamos con nada más...) y curry rojo con pollo crujiente ( que claro, venía con arroz que casi lo dejamos por completo pero el curry lo pedía y el pollo bien aderezado, crujiente por fuera y tierno por dentro. Buen plato y con un buen toque de picante).

Ya habíamos decidido no tomar postre pero, al oír helado, todos decidimos tomar el postre viejuno de una bola de helado con un café expreso. 

Salimos del restaurante después de haber aumentado una talla. Creo que no tomaremos más uramakis en lo que queda de año. 😉

domingo, 1 de noviembre de 2020

30 de octubre de 2020. Xanglot restaurant c/ Avellanas, 9 Tf 960692381-674583371

Este viernes vamos a un restaurante que lleva abierto desde diciembre de 2019 y que, como muchos otros, padecen la pandemia. Por ello, junto a otros restaurantes pusieron en marcha un menú especial para estos tiempos y ayudarse entre ellos y los comerciantes: menú d'ací, es decir, un menú con productos de la zona, lo que se llama Km 0. Así que vamos a disfrutar del menú que tiene este local y que han llamado 'Els 5 sentits'. 

Llego la primera, me conducen a la mesa que tienen reservada para mí. Me quedo decidiendo si opto por pedir una botella de vino para comer o me dejo guiar por el menú con maridaje. Y sí, me dejo que me sorprendan con el maridaje.

Ya estamos preparados para comer. Desde el principio observamos modos muy de estrella Michelin. Nos gusta. Pero vamos a lo importante.

Como detalle de la casa, vienen unas pequeñas empanadillas rellenas. Confieso no recordar de qué iban rellenas, pero estaban muy ricas.

Tartar de kaki con anguila ahumada. Viene con una cerveza artesanal, Bondía (cerveza suave, muy suave que deja que el plato sea el  protagonista indiscutible. El kaki y la anguila (que estaba ahumada pero pasada por plancha con una piel extra crujiente) se llevan fantásticamente bien. Un conjunto arriesgado pero que se unen a la perfección. Plato soberbio.

Corazón de alcachofa con bearnesa de avellanas y velo de papada ibérica. Viene acompañado de Santpere (Vinyes Velles). Este vino de Sant Pere Cooperativa del Camp Moixent con una predominancia de la uva Pedro Ximenez fue la sorpresa indiscutible del maridaje. Un vino blanco complejo con una nariz nada habitual y un paladar lleno de matices como nueces y madera. Le plantó cara a la alcachofa, producto tan ingrato con los vinos. El plato era delicioso; la bearnesa para comerla a cucharadas, la alcachofa tierna y sabrosa. La papada alegraba el plato con el toque sabroso y crujiente. Francamente delicioso.
 
Figatell a la brasa sobre crema de garrofó y, para refrescar el plato y suavizar el potente sabor del figatell, granos de granada.  Viene con un vino tinto DelMoro de la bodega La Comarcal. Un vino ligero, afrutado, delicado que limpia las especias del figatell dejando la boca a la espera del siguiente bocado. Plato muy bueno.

Como plato fuerte pedimos la carne: lomo bajo de vaca madurado junto a pericana con higos y alcaparras. Nuevamente el potente sabor de la pericana (y las alcaparras) junto al dulzor de los higos y una carne tierna y muy sabrosa. Viene con un tinto Megala, de las bodegas Enguera, un vino elegante, redondo con toques de ciruela pasa, con buena acidez y con el toque justo de madera. Buen plato.

Como postre viene un polo de calabaza asada con una crema de algarroba y pipas garrapiñadas junto a unos pequeños bizcochitos. Es un platazo, un postre tremendo, nada dulce y que remata a la perfección la comida. Viene con un vino dulce: El Seque dulce, un vino dulce tinto hecho con monastrell. Pese a su dulzor, no satura porque tiene un toque fresco por el toque de balsámico. Y pese a lo rico que estaba el vino, no le hace ni sombra al postre: le acompaña a un metro de distancia.

Andrés remata la comida con su consabido ristreto. Nos ofrecen un digestivo y nos animan con una moscatel de las Bodega Teulada, Moscatel Reserva Càntic del sol. Un delicioso moscatel que, pese a no ser muy amante de los vinos dulces, consigue que lo apure hasta la última gota.
 


 

lunes, 19 de octubre de 2020

16 de octubre de 2020. Galipán espai culinari c/Conde Altea, 13 CP 46005, Teléfono 960708313

Este viernes vamos a comer en un local de cocina fusión. Mezclan cocina latinoamericana, asiática y mediterránea pudiendo encontrar platos habituales en estas cocinas. 

Llegamos juntos (si, algo inaudito) y tenemos una mesa cerda de los ventanales. Juan Carlos, dueño y la persona que nos atenderá durante toda la comida, nos indica que lo que en este local se anima a compartir los platos para poder degustar recetas diferentes. No hace falta que nos anime a ello, nos encanta compartir platos y así llegar a probar más sabores.

Nos pedimos unas cervezas mientras inspeccionamos la carta. Estas vienen con unas aceitunas aliñadas. 

Como compañero de mesa pedimos un vino valenciano, Bobal en Calma 2018. Como su nombre indica es un vino ligero, fácil, sin aspiraciones a ser el actor principal de la comida. Buen acompañante para no apoderarse de los platos.

Y vamos a lo importante.

Ceviche de corvina. Un ceviche con una excepcional leche de tigre: sabrosa, con toque de picante, muy aromática. Como curiosidad: la batata viene al dente y en dados lo que hace un toque crujiente muy interesante sin perder el dulzor habitual. El contra es que el maíz son nuestros conocidos quicos y no sus choclos o sus cancha. Aun así, altamente recomendable. Viene acomapañado de pan tostado y totopos.

Pulpo a la brasa con acompañamiento de puré de batata. Francamente bueno. Muy tierno y muy asado lo que potencia su sabor. 

Saquitos crujientes de cordero: saquitos de masa brick rellenas de trozos de cordero bien guisados, muy sabrosos, tierno y delicioso sabor. Nos encantan.

Gyozas de rabo de toro. Las típicas empanadillas japonesas, rellenas de nuestro típico rabo de toro y sobre la salsa del guiso del rabo de toro. Para repetir y repetir este plato.

Tartar de atún.  Cubitos de atún aderezados con mahonesa de wasabi, soja dulce y piña (si, piña y le va como anillo al dedo), cebolla crujiente y guacamole. Muy muy bueno.

Entrecot de vacuno al grill. Viene acompañado de yuca frita y emulsiones de distintas salsas más o menos picantes. Como nos gusta el picante, le pedimos algo más subido de tono. Nos trae una salsa de habaneros que hace la delicia y le va a la carne (y a lo que sea) fantásticamente bien.

Y llegamos al postre. Tenemos una panacota de chocolate blanco (que hace las delicias a todos los golosos), un mouse de café (fina y deliciosa como siempre) y un tremendo mouse chocolate negro (sólo para amantes del chocolate negro).

Para acompañar estos postres nos invitan a un digestivo. Andrés se inclina por un ron venezolano y yo por un bourbon. 

Esta vez, y sin que sirva de precedente, Andrés no remata la comida con su consabido ristreto.

Buena y divertida comida con un recorrido gastronómico por distintos platos pertenecientes a distintas cocinas.


 

domingo, 18 de octubre de 2020

25 de septiembre de 2020. Manaw c/ Adressadors, 10 Tf 960691632

Este viernes vamos a comer en un local con cocina nikkei, la mezcla sensacional entre la cocina japonesa y la peruana. Es un local no muy grande en pleno centro de Valencia y rodeado de muchas franquicias. 

Llego apenas unos minutos antes que Andrés y nos disponemos a disfrutar dejándonos llevar por las propuestas que nos sugieran.

Quien nos atiende nos propone que degustemos el menú gastronómico que tienen. Lo leemos y nos parece estupenda propuesta. Para acompañar el menú,  nos decidimos por un cava que siempre es un buen amigo con cualquier plato. Es un cava natural Els Vinyerons Pregadéu ancestral Xarelo 2018, un cava ligero, fresco, fácil y que no intenta (ni por asomo) llevarse el protagonismo de la comida. Buen compañero.

Y vamos a lo importante.

Comenzamos con un pisco sour con albahaca y jengibre: fantástico pisco sour, más fresco que el clásico y con un toque picante que lo hace muy interesante.

Yema de huevo a baja tempertura con crujiente de pan bao y salsa sukiyaki (salsa de soja, vino de arroz, azúcar y especias. El resultado es una salsa con sabor fuerte con un toque dulce). Plato delicado pero muy sabroso. Comenzamos bien.




Tiradito poblano de vieiras braseadas con salsa de tomatillos verdes. Las vieiras en su punto, poco hechas para que mantengan su textura y sabor y pese a lo delicado de su sabor, este ensambla a la perfección con la sopa sobre las que están dispuestas. De nuevo el toque picante del plato nos sigue anclando a los sabores peruanos. Fantástico plato.

Causa de pulpo con puntos de mayonesa japonesa y de aceitunas de botijo. Causa más sabrosa que la usual de atún. Muy rica.

Gyozas de langostinos y queso en salsa del norte de Perú: deliciosas gyozas bien rellenas con una espesa salsa con potente sabor a asado. Deliciosas.

Y vamos a los niguiris.

Salmón soasado con teriyaki y mayonesa japonesa con huevas de ¿trucha?. De  un bocado, maravilloso donde al ahumado del salmón está presente sin saturar el bocado. Además, viene a una temperatura fantástica.

Filete de boquerón marinado. Delicado y con un fantástico sabor.

Y llegamos al plato fuerte: bacalao negro en miso y packchoi a la llama. El bacalao es una delicia: tierno, sabroso e invita a seguir y seguir. Vicioso como él solo.

Niguiri de atún con crujiente de espárrago (en tempura) y más cosas que no recuerdo. Pero si, estaba delicioso.

Y llegamos al postre: un milhojas de membrillo y queso al jengibre. Crujiente, cremoso, dulce y picante ¿se puede pedir más? pues sí, unas mistelas para acompañarlo.

Andrés remata la comida con su consabido ristreto. Mientras apuro la última media copa de cava.

Al final, tenemos una muy agradable conversación con Miguel, uno de los chefs del local. Me gusta mucho este local y me gusta mucho lo que hacen. Seguro vuelvo muchas más veces.